ni dulces de bayas ni hieles amargas
solo la sosa nostalgia cabalga
los prados otrora tan verdes lloran
las sombras amarillentas alargan
como barriendo lodo con resalga
y nadie al cielo infinito le implora
en qué pensamos dios, cuando así actuamos
en nosotros mismos, en el otro, dí
o vanas ideas nos atraviesan
si por ir, al camino solo andamos
porqué razón la vida dentro de mi
es cada día más y más perversa
dadle tizones para poder quemar
dadle espacio para mejor descanso
dadle tiempo para toda reflexión
y a mi échame del bello y querido lar
que mi caballo loco, lerdo y manso
intuye en toda senda su dirección