Big Bear
Poeta que considera el portal su segunda casa
Degradé de pensamientos
Un tropel de emociones
se deshoja por entre las hendijas
del baúl de los recuerdos
se deshoja por entre las hendijas
del baúl de los recuerdos
Reabro mi boca para sucumbir
a la dulzura de esos besos,
tan etéreos, tan eternos, tan ilesos
a la dulzura de esos besos,
tan etéreos, tan eternos, tan ilesos
Mis ojos, tristeza de marejada,
se envuelven como antes en su mirada
parpadeando en el tibio regazo
se envuelven como antes en su mirada
parpadeando en el tibio regazo
Un cuenco vuelca sus caricias,
volando, abrazan el aire de mí
trayendo retoños de sus aromas
volando, abrazan el aire de mí
trayendo retoños de sus aromas
Y tan pequeñas sus manos, que
se cuelan por las hendijas acariciándome,
puliendo mis días a flor de piel
se cuelan por las hendijas acariciándome,
puliendo mis días a flor de piel
La misma brisa, el mismo sueño,
tantos recuerdos fluyendo a su dueño
con tanta vida detrás del antifaz
tantos recuerdos fluyendo a su dueño
con tanta vida detrás del antifaz
Al amor perdido se le rearman los pedazos,
en suaves trazos el pincel de la ironía
pinta besos, miradas, una suave alegría
en suaves trazos el pincel de la ironía
pinta besos, miradas, una suave alegría
Un degradé de pensamientos...
De ella que fue mía son testigos,
de esta oscura noche fría, son abrigos.
De ella que fue mía son testigos,
de esta oscura noche fría, son abrigos.
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