DARIO MENDEZ
Poeta recién llegado
Soñaba hacerte feliz, tener la mejor vida a tu lado
Amanecer en tu piel acariciándote toda la noche con mis rígidas manos
Al lado de tu suave pecho donde se reprimen todas las injusticias del hombre.
Las noches subestimaban el mal tiempo hasta el día de tu ausencia
Fue entonces donde los relámpagos hormiguearon en mis ojos hasta mi pensamiento
Todo se agoto sobre la arena, la lluvia era intensa
Sobreviví a la tempestad cuando me abandono el tiempo
Solo tu presencia iluminaba en mí
Llegue hasta el horizonte donde la vida se confunde entre el corazón y los brazos
Confundido entre la piel y el amor me encuentro a mi mismo, desorientado, ermitaño.
En la soledad y desesperación grito por su ausencia
Maldita agonía que se apodera de mí
Sin tener piedad de su aposento, hace de las suyas en mis sentimientos
Temiendo el corazón por ti esta, el mismo que algún día estuvo feliz por usted.
Pienso en el tormento que me has dejado
No hagas ruegos que no eres de esa calaña
Hasta cuando seguirás fingiendo ser dura.
La pasión pudo agigantarse, pero nuestra inteligencia no afloro
Solo me quedan tus recuerdos, aquellos recuerdos inimaginables por el creador
Si por el, porque fuiste tu quien me dio el don de querer
Fue ella quien me dio la oportunidad de demostrar tu don
Eres quien me lastima por no saber llevar los conflictos.
En el horizonte estoy, con el suplicio voraz de tu memoria
Conturbado y estremecido por el amor, mis versos se alejan de tu tormento
Mi ansiedad se convierte en espera, las noches eternas se hacen cortas
Los días largos, y mis emociones indefinibles.
Amanecer en tu piel acariciándote toda la noche con mis rígidas manos
Al lado de tu suave pecho donde se reprimen todas las injusticias del hombre.
Las noches subestimaban el mal tiempo hasta el día de tu ausencia
Fue entonces donde los relámpagos hormiguearon en mis ojos hasta mi pensamiento
Todo se agoto sobre la arena, la lluvia era intensa
Sobreviví a la tempestad cuando me abandono el tiempo
Solo tu presencia iluminaba en mí
Llegue hasta el horizonte donde la vida se confunde entre el corazón y los brazos
Confundido entre la piel y el amor me encuentro a mi mismo, desorientado, ermitaño.
En la soledad y desesperación grito por su ausencia
Maldita agonía que se apodera de mí
Sin tener piedad de su aposento, hace de las suyas en mis sentimientos
Temiendo el corazón por ti esta, el mismo que algún día estuvo feliz por usted.
Pienso en el tormento que me has dejado
No hagas ruegos que no eres de esa calaña
Hasta cuando seguirás fingiendo ser dura.
La pasión pudo agigantarse, pero nuestra inteligencia no afloro
Solo me quedan tus recuerdos, aquellos recuerdos inimaginables por el creador
Si por el, porque fuiste tu quien me dio el don de querer
Fue ella quien me dio la oportunidad de demostrar tu don
Eres quien me lastima por no saber llevar los conflictos.
En el horizonte estoy, con el suplicio voraz de tu memoria
Conturbado y estremecido por el amor, mis versos se alejan de tu tormento
Mi ansiedad se convierte en espera, las noches eternas se hacen cortas
Los días largos, y mis emociones indefinibles.