ñonguito
Poeta que considera el portal su segunda casa
No hay cielo, no hay mares
que se asemejen a tu mirada
porque el destello de tus soles
opaca las alboradas.
No hay colmenas de miel
no hay labios y piel
que se asimilen a la dulzura
y a la suave locura de ternura.
No hay silencio que calle
no hay gritos que hablen
solo la música de tu nombre
que se adentra en todo mí ser.
No hay penas, no hay alegrías
no hay tristeza y melancolía
solo existe vida, aura y primavera
solo contigo cruzo las fronteras.
Porque todo lo que tu eres
soy el arquetipo, que en mi construyes
soy la obra de tu grandeza
y hoy te retribuyo, amándote
con sutileza, haciéndote mi princesa.
que se asemejen a tu mirada
porque el destello de tus soles
opaca las alboradas.
No hay colmenas de miel
no hay labios y piel
que se asimilen a la dulzura
y a la suave locura de ternura.
No hay silencio que calle
no hay gritos que hablen
solo la música de tu nombre
que se adentra en todo mí ser.
No hay penas, no hay alegrías
no hay tristeza y melancolía
solo existe vida, aura y primavera
solo contigo cruzo las fronteras.
Porque todo lo que tu eres
soy el arquetipo, que en mi construyes
soy la obra de tu grandeza
y hoy te retribuyo, amándote
con sutileza, haciéndote mi princesa.
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