***QueeN Ginevra***
Poeta adicto al portal
Lobuno.
Y en ese momento nada importó,
hubiera preferido ser viento o mar,
hubiera preferido jamás escuchar
ese aullar inmortal que te delató.
Y en ese momento mi corazón palpitó
tan fuerte y siniestro que me lastimó,
y en ese instante la vida los colores me robó
cuando de mis brazos tu cuerpo quitó.
Innegable resulta cada amanecer sangriento,
y las aves cantan en bemoles sonoros,
cuando los rayos de sol son mis remordimientos
y cada nube dibuja el suspiro de mi lamento.
Inertes los pensamientos con que insulto
tus despedidas y tus sonrisas distraídas;
incoherentes se vuelven las palabras esquivas
y ambos, juguetes de lo un día que fue mutuo.
Siento la lluvia pero no su sabor amaretto,
siento tus colmillos pero no tus besos;
eres lobo humano que se roba mis deseos,
que se aleja con la luna llena y como el viento.
Lobuno siempre fuiste de pensamiento,
salvaje, voluble y fiero desde tu centro;
lobunos tus ojos y tus labios siniestros,
lobuno: por fin tu carne refleja tu sentimiento.
Los paisajes de los bosques parecen invento,
a tus ojos todo es rojo sangre y descomunal;
porque ahora que ves y eres tu lado animal
no encuentras la forma de alejar ese momento.
De día duermes. De noche perdido en desconcierto;
entre los árboles escondes tu furia incoherente
y tus colmillos buscas clavar en cualquier inocente
imagínate mi locura, pues que aún te amo es lo cierto.
Lobuno siempre ha sido mi amor imperfecto,
lobunos mis suspiros por tu piel y tu pelo,
lobuna también he sido, pero me asusta verte ahí:
lobuno, con tu carme al fin reflejando tu pensamiento
Y en ese momento nada importó,
hubiera preferido ser viento o mar,
hubiera preferido jamás escuchar
ese aullar inmortal que te delató.
Y en ese momento mi corazón palpitó
tan fuerte y siniestro que me lastimó,
y en ese instante la vida los colores me robó
cuando de mis brazos tu cuerpo quitó.
Innegable resulta cada amanecer sangriento,
y las aves cantan en bemoles sonoros,
cuando los rayos de sol son mis remordimientos
y cada nube dibuja el suspiro de mi lamento.
Inertes los pensamientos con que insulto
tus despedidas y tus sonrisas distraídas;
incoherentes se vuelven las palabras esquivas
y ambos, juguetes de lo un día que fue mutuo.
Siento la lluvia pero no su sabor amaretto,
siento tus colmillos pero no tus besos;
eres lobo humano que se roba mis deseos,
que se aleja con la luna llena y como el viento.
Lobuno siempre fuiste de pensamiento,
salvaje, voluble y fiero desde tu centro;
lobunos tus ojos y tus labios siniestros,
lobuno: por fin tu carne refleja tu sentimiento.
Los paisajes de los bosques parecen invento,
a tus ojos todo es rojo sangre y descomunal;
porque ahora que ves y eres tu lado animal
no encuentras la forma de alejar ese momento.
De día duermes. De noche perdido en desconcierto;
entre los árboles escondes tu furia incoherente
y tus colmillos buscas clavar en cualquier inocente
imagínate mi locura, pues que aún te amo es lo cierto.
Lobuno siempre ha sido mi amor imperfecto,
lobunos mis suspiros por tu piel y tu pelo,
lobuna también he sido, pero me asusta verte ahí:
lobuno, con tu carme al fin reflejando tu pensamiento
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