*Sabrina*
Una niña gris
Para un recién extraño:
Nada conmigo en el infinito nocturno,
abramos las ventanas
de tu mundo azul,
de cisnes y soles.
Estas
por debajo de los hilos de algodón
que definen la corriente del cielo
y encima del horizonte
que se disminuye ante los ojos
como una chispa incierta
deseosa de infinidad.
Esperas
entre luces,
un clímax
de brazos
para
compactar la soledad
y hacerla cárcel
de los soplos sofocados
en los que te estuve llamando
sin pronunciar tu nombre.
Ardo dentro de tí
hasta sellar pactos con los labios,
quizá para hacerte ver lo invisible detrás
de las cortinas del tiempo
murmurando lo impronunciable
en la garganta del silencio.
En momentos eres rico
y plenamente
sereno, eres noche y día,
abrigado del frío, esquivo,
ligero, aparentemente etéreo,
tan lleno de sombras
que te desvaneces
en el segundo en el que acuno
tus sentidos.
Ensimismado en un rincón
de futuro,
corres de pies airosos
hasta sentir unas de mis puntas
tocando puertas en tu nido
de pensamientos.
Te dibujas en mis párpados
como la promesa inconclusa
del mañana,
explorando
el pozo del deseo que es vivir
dentro de un suspiro.
El espacio converge
en tu espalda
dibujando constelaciones,
tal vez mi corteza perlada
está tatuada como mapa
en tu piel de arena.
Después de todo
o antes de cualquier cosa
las estrellas aguardan silenciosas
un milenio de lunas
para hacer implosión en otras.
Tengo tu luz embriagando los días
como para ver nada más que tu estela en las horas.
abramos las ventanas
de tu mundo azul,
de cisnes y soles.
Estas
por debajo de los hilos de algodón
que definen la corriente del cielo
y encima del horizonte
que se disminuye ante los ojos
como una chispa incierta
deseosa de infinidad.
Esperas
entre luces,
un clímax
de brazos
para
compactar la soledad
y hacerla cárcel
de los soplos sofocados
en los que te estuve llamando
sin pronunciar tu nombre.
Ardo dentro de tí
hasta sellar pactos con los labios,
quizá para hacerte ver lo invisible detrás
de las cortinas del tiempo
murmurando lo impronunciable
en la garganta del silencio.
En momentos eres rico
y plenamente
sereno, eres noche y día,
abrigado del frío, esquivo,
ligero, aparentemente etéreo,
tan lleno de sombras
que te desvaneces
en el segundo en el que acuno
tus sentidos.
Ensimismado en un rincón
de futuro,
corres de pies airosos
hasta sentir unas de mis puntas
tocando puertas en tu nido
de pensamientos.
Te dibujas en mis párpados
como la promesa inconclusa
del mañana,
explorando
el pozo del deseo que es vivir
dentro de un suspiro.
El espacio converge
en tu espalda
dibujando constelaciones,
tal vez mi corteza perlada
está tatuada como mapa
en tu piel de arena.
Después de todo
o antes de cualquier cosa
las estrellas aguardan silenciosas
un milenio de lunas
para hacer implosión en otras.
Tengo tu luz embriagando los días
como para ver nada más que tu estela en las horas.
*Feliz Cumpleaños*
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