mesic minuit
Poeta recién llegado
Con qué palabra, se empieza
a escribir, sobre uno mismo
es sacrílega la comparacinón,
si trato de comparar mi confusión
en la de ella .
Pero la mía no deja de ser tan confusa
en la búsquedad ni tan adsurda
en el intento como debió ser la de ella.
Cuando enarbolaba su bandera
de su navío ebrio, para internarse
en la solides de mares, que no eran más
que desesperados espejimos
de esperanza, que se hacían pedazos,
contra la indeferencia de playas inexistentes.
Ayer cuando miraba la redondez de su juventud,
la lozanía de su piel mi sexo maduro
como madura una fruta madura a punto de caer
y hacerse pedazos tuve miedo enrarecido
y sucio.
Como la boca de un niño, que desparrama
su golosina gelatinosa y chocolatada
que hace de su boca disminuta y bella,
un agujero asqueroso lleno de homigas
y supe que puedo llenarme de luz
y enceguecerla y avasallarla.
Como un maníatico descontrolado
aterrorisa a su víctima
con un ramillete de sonrisas
y un puñado de rosa rojas .
a escribir, sobre uno mismo
es sacrílega la comparacinón,
si trato de comparar mi confusión
en la de ella .
Pero la mía no deja de ser tan confusa
en la búsquedad ni tan adsurda
en el intento como debió ser la de ella.
Cuando enarbolaba su bandera
de su navío ebrio, para internarse
en la solides de mares, que no eran más
que desesperados espejimos
de esperanza, que se hacían pedazos,
contra la indeferencia de playas inexistentes.
Ayer cuando miraba la redondez de su juventud,
la lozanía de su piel mi sexo maduro
como madura una fruta madura a punto de caer
y hacerse pedazos tuve miedo enrarecido
y sucio.
Como la boca de un niño, que desparrama
su golosina gelatinosa y chocolatada
que hace de su boca disminuta y bella,
un agujero asqueroso lleno de homigas
y supe que puedo llenarme de luz
y enceguecerla y avasallarla.
Como un maníatico descontrolado
aterrorisa a su víctima
con un ramillete de sonrisas
y un puñado de rosa rojas .
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