No conozco las palabras que tú conoces,
ni se llena de historias infinitas mi pequeño cerebro.
Qué poco sé de mí cuando te escucho,
sordos mis oídos atentos a la entelequia de tu voz.
Muda mi garganta expresa inocencia que mas parece ignorancia hueca.
Mi mente se debate con tus letras y no encuentra nada.
Qué pequeña me siento junto a ti, que ridículamente feliz me veo.
Nunca presumí de saberlo todo, pero pegadita a ti
sé que no sé absolutamente nada.