lore1
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se nota que has llorado, amor,
porque se te han volado las alondras de los iris.
No me lo niegues más, deja que participe de tu pena
porque tienes todavía humeantes
las cenizas de un dolor que sé que duele y pesa.
No llores más, vida mía
que ya se alejará esta condena.
No derrames en vano tus lágrimas
que aquí está, que ya ha llegado
tu ángel susurrador de poemas.
Déjame que me acerque hasta tus tímpanos,
déjate envolver por mis leyendas,
Te devolveré la risa franca
y la felicidad serena.
Envolvámonos juntos en las madreselvas de la dicha.
Salgamos cogidos de las manos,
sin vergüenza, Como lo hacíamos antaño.
Seamos en la obscenidad de las sombras,
mágicas luciérnagas iluminadas.