UN AZUL TE RODEA
Es clara el agua rumorosa
que corre rauda como una gacela
por las acequias de tu pensamiento.
Va lamiendo los limos de la vida
que se esconden callados
en tu cuerpo.
Saben de los secretos que tu guardas
en lo profundo de tus negros ojos.
Los mismo que se niegan a la luz del día,
remisos se agazapan
y me miran,
desde la oscura orilla del silencio.
Qué no diera por beber
de tu agua
la que resguardas tan celosamente.
Un ser elemental me tornaría
bebiéndote en el cuenco de la mano.
Con toda la quietud que hay en tu boca
me bastaría para beber a sorbos
ese azul no se qué
que te rodea.
Es clara el agua rumorosa
que corre rauda como una gacela
por las acequias de tu pensamiento.
Va lamiendo los limos de la vida
que se esconden callados
en tu cuerpo.
Saben de los secretos que tu guardas
en lo profundo de tus negros ojos.
Los mismo que se niegan a la luz del día,
remisos se agazapan
y me miran,
desde la oscura orilla del silencio.
Qué no diera por beber
de tu agua
la que resguardas tan celosamente.
Un ser elemental me tornaría
bebiéndote en el cuenco de la mano.
Con toda la quietud que hay en tu boca
me bastaría para beber a sorbos
ese azul no se qué
que te rodea.
Última edición:
quien te abre sus puertas
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