Gianna
Poeta fiel al portal
En que silencio no mencioné tu nombre,
recordé tus caricias, escuché tus palabras, sentí tu calor.
Fuiste algo distinto, un superlativo del verbo amar.
Me acostumbré a tus noches, tus vicios,
tu manera de decir y hacer.
Es que nunca dejé de ser tu amante,
aún lo sigo siendo, continuaré siendolo,
te seguiré evocando en mi soledad,
en mi triste melancolía, como algo que sucedió,
y que el tiempo implacable luego desvaneció.
Te seguiré amando en la distancia de los mas bellos caminos
que juntos recorrimos amorosos y unidos.
Te llevaré en el recuerdo del mas leve suspiro.
Y a pesar de triturar mis sueños, con tu forma infeliz de hacerme daño,
no sé por te quise y te sembré en el alma,
si luego la arrancastes en pedazos.
Por que´te encontré a ti y no al sol de la mañana.
Fue tanto el amor que me robaste,
Que convertí mis versos en llamas del infierno,
Te soñaba como agua que cae en la cascada,
Como el aleteo de un ave en pleno vuelo.
Y casi sin notarlo, te fuistes de mis manos,
Yo que siempre te creí un caballero,
Rompiste mi pedido de ilusiones,
me condenastes a buscar en otras almas,
ese sueño de ayer no consumado
Pienso como pude imaginarte,
Ser el más perfecto de los hombres,
Y aún sigo clamando por tu nombre.
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recordé tus caricias, escuché tus palabras, sentí tu calor.
Fuiste algo distinto, un superlativo del verbo amar.
Me acostumbré a tus noches, tus vicios,
tu manera de decir y hacer.
Es que nunca dejé de ser tu amante,
aún lo sigo siendo, continuaré siendolo,
te seguiré evocando en mi soledad,
en mi triste melancolía, como algo que sucedió,
y que el tiempo implacable luego desvaneció.
Te seguiré amando en la distancia de los mas bellos caminos
que juntos recorrimos amorosos y unidos.
Te llevaré en el recuerdo del mas leve suspiro.
Y a pesar de triturar mis sueños, con tu forma infeliz de hacerme daño,
no sé por te quise y te sembré en el alma,
si luego la arrancastes en pedazos.
Por que´te encontré a ti y no al sol de la mañana.
Fue tanto el amor que me robaste,
Que convertí mis versos en llamas del infierno,
Te soñaba como agua que cae en la cascada,
Como el aleteo de un ave en pleno vuelo.
Y casi sin notarlo, te fuistes de mis manos,
Yo que siempre te creí un caballero,
Rompiste mi pedido de ilusiones,
me condenastes a buscar en otras almas,
ese sueño de ayer no consumado
Pienso como pude imaginarte,
Ser el más perfecto de los hombres,
Y aún sigo clamando por tu nombre.
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