Mary C. López
Una mujer de líneas y procesos.
Soñarte,
desearte,
sentirte,
vivirte,
respirarte,
todo en conjunto
no fue fantasía,
te tuve,
te ame,
me envolví de ti,
fui tu parte tierna
la que se entrego
en silencio y generosa
con el cariño húmedo
que se trascribía
discretamente
en mi entrepierna,
en el latir intenso
que escapaba
escandaloso
desde mi corazón loco,
en el acelerado pulso
de mis alborozadas venas,
yo bebí de tí,
como tu degustaste
con avidez mi esencia,
y fuimos lirios
que no conocieron
timidez ni pena...
No fuimos fantasía,
no fuimos realidad,
fuimos un momento
de etérea presencia...
Te amé, me amaste,
hoy solo queda esto,
una serie de recuerdos
viejos que no me llenan
que me desgastan,
un cúmulo de deseos
que por las noches
estallan en gemidos
que no encuentran
eco en tus oídos
y tus manos lejos
se desesperan
por no encontrarme
para ellas dispuesta...
No se acabo el amor,
no se acabaron las ganas,
fue el tiempo y el espacio
que nos dejo abatidos
y huérfanos los sentidos,
como mitades perdidas,
extraviadas
en el mundo injusto
que arrastra
con tantas formas sociales
sobre los sentimientos
que guardan los seres,
primero están las reglas...
Tu eras un ángel,
yo era del mundo habitante,
como unir lo divino
con mi frívola existencia?
no había forma alguna
de hacer historia
y ahí quedo el intento,
en ganas y deseos extraviados
en el tiempo,
un amor extinguido
en aras de la perfección
social llena de etiquetas
nov 03 2007
Mary C. López
Mary C. López
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