Rafael Leon Franco
Poeta recién llegado
Que largas horas y palabras de dolor
debe de ser más, quizás
Recuerdo haber estado
en aquel lugar desesperanzador
y haber corrido a aquel cuarto,
en cuanto eche el cerrojo
me invadió mi completa oscuridad
y caí al suelo.
No puedo explicar
lo seguro que estoy de tener un ataque,
volverme loco o furioso
y persisto en molestarme.
No tengo dominio
ni sobre mi lengua, ni sobre mis pensamientos
y quizá no imagines mi agonía,
por que me quedan pocas fuerzas
para librarme de mi y de mi voz.
Antes de reponerme lo suficiente
comienza amanecer,
diré lo que estuve pensando
y lo que pienso y pienso,
hasta que temo por mi razón.
Pensé mientras estaba ahí
con la cabeza entre las piernas
y mis ojos tristemente contemplando
el marco gris de la ventana,
que estaba enterrado en mi pasado
por lo cual, mi corazón sufría por una gran pena
que al darme cuenta no pude recordar más.
Yo discurría y trataba de descubrir
lo que podía ser y del modo mas extraño,
los últimos años de mi vida se me borraron,
nada me recordaba en absoluto que hubieran existido.
Por primera vez me encontraba solo,
luego de una triste somnolencia
y de una noche de llanto me levante,
alcé las manos para recorrer las cortinas
y me di contra la luz de mis deseos,
los tire sobre la alfombra
y entonces recordé mi última agonía,
se ahogo en un paroxismo de desesperación.
No puedo decir,
por que no me encontraba
tan ferozmente desesperado:
debe de haber sido enajenación pasajera,
por que apenas hay motivo.
¿Por que mi sangre se precipita tumultuosamente
a un infierno por unas cuantas palabras?
Estoy seguro que no hay motivo
debe de ser más, quizás
Recuerdo haber estado
en aquel lugar desesperanzador
y haber corrido a aquel cuarto,
en cuanto eche el cerrojo
me invadió mi completa oscuridad
y caí al suelo.
No puedo explicar
lo seguro que estoy de tener un ataque,
volverme loco o furioso
y persisto en molestarme.
No tengo dominio
ni sobre mi lengua, ni sobre mis pensamientos
y quizá no imagines mi agonía,
por que me quedan pocas fuerzas
para librarme de mi y de mi voz.
Antes de reponerme lo suficiente
comienza amanecer,
diré lo que estuve pensando
y lo que pienso y pienso,
hasta que temo por mi razón.
Pensé mientras estaba ahí
con la cabeza entre las piernas
y mis ojos tristemente contemplando
el marco gris de la ventana,
que estaba enterrado en mi pasado
por lo cual, mi corazón sufría por una gran pena
que al darme cuenta no pude recordar más.
Yo discurría y trataba de descubrir
lo que podía ser y del modo mas extraño,
los últimos años de mi vida se me borraron,
nada me recordaba en absoluto que hubieran existido.
Por primera vez me encontraba solo,
luego de una triste somnolencia
y de una noche de llanto me levante,
alcé las manos para recorrer las cortinas
y me di contra la luz de mis deseos,
los tire sobre la alfombra
y entonces recordé mi última agonía,
se ahogo en un paroxismo de desesperación.
No puedo decir,
por que no me encontraba
tan ferozmente desesperado:
debe de haber sido enajenación pasajera,
por que apenas hay motivo.
¿Por que mi sangre se precipita tumultuosamente
a un infierno por unas cuantas palabras?
Estoy seguro que no hay motivo