Jesús Cáñez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si gozas de los versos que yo escribo,
es, mujer, por desdén indiferente
del despierto soñar tu beso ausente
pues pídole cordura al trance altivo.
Quisiera yo, mujer, tu beso esquivo
de aliento de cerezas elocuente,
de labios fresco almíbar -ciertamente-,
quisiera yo, tu beso fugitivo.
Un ósculo yo pido para el fuego
que viene en mis entrañas encendido;
por tu boca le ruego al juego ciego
que razón de vivir da resentido
al ánima que grita por sosiego
y al corazón que clama otro latido.
es, mujer, por desdén indiferente
del despierto soñar tu beso ausente
pues pídole cordura al trance altivo.
Quisiera yo, mujer, tu beso esquivo
de aliento de cerezas elocuente,
de labios fresco almíbar -ciertamente-,
quisiera yo, tu beso fugitivo.
Un ósculo yo pido para el fuego
que viene en mis entrañas encendido;
por tu boca le ruego al juego ciego
que razón de vivir da resentido
al ánima que grita por sosiego
y al corazón que clama otro latido.