Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Los besos.
Hay momentos donde la eternidad se concentra en segundos.
Un cruzar las miradas y detenerse uno en unos ojos,
y profundizar hasta llegar a la mente, y tocarla con la mirada.
Así se puede vivir un instante y hacerlo perpetuo.
Es amar en un destello. Hermoso cuando es correspondido...
Quedamente se deslizan los besos por el cuello,
los hombros en su asombro, los codos dormidos, y las manos...
¡Ay Dios mío! Las manos que generan las caricias precipitadas.
Los erguidos pechos con todas sus banderas,
y unas caderas, como la caja de ébano de Pandora.
Hay momentos en que yo te hago mía,
extraña mujer, ligera flor del mediodía.
17 de Abril de 2009
Hay momentos donde la eternidad se concentra en segundos.
Un cruzar las miradas y detenerse uno en unos ojos,
y profundizar hasta llegar a la mente, y tocarla con la mirada.
Así se puede vivir un instante y hacerlo perpetuo.
Es amar en un destello. Hermoso cuando es correspondido...
Quedamente se deslizan los besos por el cuello,
los hombros en su asombro, los codos dormidos, y las manos...
¡Ay Dios mío! Las manos que generan las caricias precipitadas.
Los erguidos pechos con todas sus banderas,
y unas caderas, como la caja de ébano de Pandora.
Hay momentos en que yo te hago mía,
extraña mujer, ligera flor del mediodía.
17 de Abril de 2009