Sarah Valentina
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si mi sombra se resbala
y el veneno escapa de mi suerte,
si vuelo y no me estrello contra un muro,
si avanzo y el camino está desnudo;
es que un sueño me acompaña,
destellos abren fuegos
que calcinan ya mis miedos,
el bullicio desterrado
mora fértil en mi suelo,
nadie pisa, nadie mata,
florece el viento en eterna primavera,
gaviotas hacen nido aquí en mi cielo...
¿Como hacer si la calma hoy no está lejos?
danzar la canción antes prohibida,
dejar colgado un sol en mi ventana,
hacer malabares, ilesa caer sentada,
antes era un mito en mi mañana.
Amar antes que muerte,
sin vivir en la "no vida"
aligerar mis pasos en la senda conocida,
alegría posada en los alares de mi casa,
es mi silla, es mi estancia,
nadie aviva mis infiernos,
me someto a los placeres,
no soy virgen sin pecado concebida.
Si,
así fuera si la dicha me alcanzara,
pero soy más hábil,
siempre corro más que ella;
es esquiva,
prostituta sometida a los dedos enemigos
y ángeles hablan a mi oído,
como profetas que me mienten,
que me piden: no descanses,
la luz está a la vuelta de la acera.
¿Esperar un mundo que no esperas?
Yo me niego,
despierta puedo mirar quien me cercena,
definir objetivamente mis quimeras:
Mis pasos son esclavos de un ayer,
mis ojos apagados por presentes,
el futuro es un antro inexistente
que grita despiadado y me lacera:
¡Vivirás en pena hasta que mueras!
:: y el verso culminante... ya me lo embolsillé
::