Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
A veces imagino a mi felicidad,
errante en cielos abiertos a la migración
junto a otras aves que vuelan por casualidad;
bandada que se agavilla en una misma dirección.
La mañana envejeció como la tarde
en su conquista derrotada,
sueño aniquilado en un fuego que no arde
el cielo ya no te retrata, amada.
Te marchaste con el sol a tu costado
sangran mis besos en salmuera pasión
olvidada la mueca, el amor desterrado,
tu mano cortando el viento desgarrando mi corazón.
Sin presagiar el paso del vendaval
las mariposas seguían en vuelo a los colibríes
la hojarasca cubrió el camino del pastizal.
El lago se iluminaba cuando apenas sonríes.
La cizaña del camino se volvió escarcha,
los tréboles lloran junto al derribado álamo
una gitana se ata el lazo de muchacha
y mi verso enviúdese con un te amo.
Un arco iris debe florecer en tu ventana
y margaritas en el balcón de tu mirada.
El sol de tus ojos me despierta cada mañana
en el mágico lenguaje de tu amor de madrugada.
En alguna página para el recuerdo
marcada con esa flor ya sin aroma,
esta aquel verso que se hace eterno.
Una lágrima en silencio, si tu voz no se asoma.
Despiertan tus vacíos anunciando
que ya no estas, ni tu cabellera suelta
ni tus pasos descalzos que desando,
sola nuestra habitación con tu oscura silueta.
errante en cielos abiertos a la migración
junto a otras aves que vuelan por casualidad;
bandada que se agavilla en una misma dirección.
La mañana envejeció como la tarde
en su conquista derrotada,
sueño aniquilado en un fuego que no arde
el cielo ya no te retrata, amada.
Te marchaste con el sol a tu costado
sangran mis besos en salmuera pasión
olvidada la mueca, el amor desterrado,
tu mano cortando el viento desgarrando mi corazón.
Sin presagiar el paso del vendaval
las mariposas seguían en vuelo a los colibríes
la hojarasca cubrió el camino del pastizal.
El lago se iluminaba cuando apenas sonríes.
La cizaña del camino se volvió escarcha,
los tréboles lloran junto al derribado álamo
una gitana se ata el lazo de muchacha
y mi verso enviúdese con un te amo.
Un arco iris debe florecer en tu ventana
y margaritas en el balcón de tu mirada.
El sol de tus ojos me despierta cada mañana
en el mágico lenguaje de tu amor de madrugada.
En alguna página para el recuerdo
marcada con esa flor ya sin aroma,
esta aquel verso que se hace eterno.
Una lágrima en silencio, si tu voz no se asoma.
Despiertan tus vacíos anunciando
que ya no estas, ni tu cabellera suelta
ni tus pasos descalzos que desando,
sola nuestra habitación con tu oscura silueta.
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