TAVOAM
Poeta veterano
EL MISMO EPITAFIO
Monstruoso destino que se aferra al silencio,
dos palabras derrotadas se me caen afónicas,
y no tocan tus oídos, ni dibujan tu mirada,
ya no alcanzo a soñarte,
hemos herido los tiempos.
Y las cálidas tardes se desploman en aguacero,
vamos despacio hacia el abismo prometido,
repetida presencia del amor enfermo,
que ya no es solo ciego,
también está muriendo.
Buscar la manera de despedirnos es casi ironía,
es aumentar las espadas clavadas por la espalda,
mejor amar las lágrimas que lloverán nuestros rostros,
pues la ausencia será larga...
yo seré estrellas brillantes
vos la luna que nunca se apaga,
mas en noches distintas,
en cielos distantes,
en muertes sin tumba
pero con el mismo epitafio.
Monstruoso destino que se aferra al silencio,
dos palabras derrotadas se me caen afónicas,
y no tocan tus oídos, ni dibujan tu mirada,
ya no alcanzo a soñarte,
hemos herido los tiempos.
Y las cálidas tardes se desploman en aguacero,
vamos despacio hacia el abismo prometido,
repetida presencia del amor enfermo,
que ya no es solo ciego,
también está muriendo.
Buscar la manera de despedirnos es casi ironía,
es aumentar las espadas clavadas por la espalda,
mejor amar las lágrimas que lloverán nuestros rostros,
pues la ausencia será larga...
yo seré estrellas brillantes
vos la luna que nunca se apaga,
mas en noches distintas,
en cielos distantes,
en muertes sin tumba
pero con el mismo epitafio.
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