Al hombre sentado en una esquina
abrazado a los recuerdos
soñando las sombras de un ayer
quizá rogando a un Dios naciente,
o tal vez llorando deseos incumplidos.
A aquel que alza la mirada
y pregunta a las estrellas,
hallando coros relucientes
y titilantes voces
que golpean su iris sin respuestas.
A los espejos que atraviesan su alma
sin reflejarse en ella,
ocultando su desesperación
a las pacientes huestes
que lamen su cola,
cual cometa perdido.
A la piedra que se deshace
y cae en la fuente cautiva,
sintiendo el deseo de vivir,
esa desesperación que arde
entre gotas de sangre
y rompe las aristas del destino.
A la mujer que lo mira
recogida en su regazo,
viendo el pasar de sus lamentos
en el celeste paño
que lo recubre,
que recoge su dolor
entre sus manos,
y poco a poco lo pega
en un mural de amor,
curando sus heridas
y endulzando su luto.
A la que ofrece besos de miel,
recogidos en un cuenco
de verdes miradas,
sabiendo que sus cabellos
son hebras de luz
que entrelazan sus caminos.
A ti ...
A mi ...
A ti que soy yo, y a mi que eres tú.
Te he bebido y me recorres.
abrazado a los recuerdos
soñando las sombras de un ayer
quizá rogando a un Dios naciente,
o tal vez llorando deseos incumplidos.
A aquel que alza la mirada
y pregunta a las estrellas,
hallando coros relucientes
y titilantes voces
que golpean su iris sin respuestas.
A los espejos que atraviesan su alma
sin reflejarse en ella,
ocultando su desesperación
a las pacientes huestes
que lamen su cola,
cual cometa perdido.
A la piedra que se deshace
y cae en la fuente cautiva,
sintiendo el deseo de vivir,
esa desesperación que arde
entre gotas de sangre
y rompe las aristas del destino.
A la mujer que lo mira
recogida en su regazo,
viendo el pasar de sus lamentos
en el celeste paño
que lo recubre,
que recoge su dolor
entre sus manos,
y poco a poco lo pega
en un mural de amor,
curando sus heridas
y endulzando su luto.
A la que ofrece besos de miel,
recogidos en un cuenco
de verdes miradas,
sabiendo que sus cabellos
son hebras de luz
que entrelazan sus caminos.
A ti ...
A mi ...
A ti que soy yo, y a mi que eres tú.
Te he bebido y me recorres.