Fedora Luckert
Poeta fiel al portal
Cierro los ojos
y siento mis lágrimas
inundarme por dentro,
abro los ojos
y sonrío a flor de piel,
todo en un segundo,
un parpadeo...
un abrir y cerrar de ojos.
Miro a mi alrededor
y veo dentro de mi,
afuera me pierdo...
adentro me siento a gusto.
Afuera se oyen
carcajadas sin fondo...
adentro los pensamientos,
invadiendo mi conciencia,
dominando mis sentidos.
Hay un millón de grillos...
allá afuera...
orquestando en mis oídos,
ecos,
crujidos...
más grillos !!
y lentamente me hundo
en su sórdido cantar.
Apenas percibo la brisa
en el movimiento ruidoso
de las hojas;
abro los ojos...
toda una oscuridad
que no puedo ver.
Escucho sólo el tic-tac,
tic-tac,
tic-tac,
de un reloj que ya
no tiene prisa en andar.
Mis oídos son
como una caracola,
a lo lejos,
y sólo se escucha algo
como el mar...
Cada parpadeo me transporta
a un mundo distinto,
donde al cerrar los ojos,
vivo en mi mundo
y luego,
despues,
en el mundo de los demás.
y siento mis lágrimas
inundarme por dentro,
abro los ojos
y sonrío a flor de piel,
todo en un segundo,
un parpadeo...
un abrir y cerrar de ojos.
Miro a mi alrededor
y veo dentro de mi,
afuera me pierdo...
adentro me siento a gusto.
Afuera se oyen
carcajadas sin fondo...
adentro los pensamientos,
invadiendo mi conciencia,
dominando mis sentidos.
Hay un millón de grillos...
allá afuera...
orquestando en mis oídos,
ecos,
crujidos...
más grillos !!
y lentamente me hundo
en su sórdido cantar.
Apenas percibo la brisa
en el movimiento ruidoso
de las hojas;
abro los ojos...
toda una oscuridad
que no puedo ver.
Escucho sólo el tic-tac,
tic-tac,
tic-tac,
de un reloj que ya
no tiene prisa en andar.
Mis oídos son
como una caracola,
a lo lejos,
y sólo se escucha algo
como el mar...
Cada parpadeo me transporta
a un mundo distinto,
donde al cerrar los ojos,
vivo en mi mundo
y luego,
despues,
en el mundo de los demás.
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