francisco gez
Poeta recién llegado
El escarabajo rojo.
Un día, el mas nublado de la semana,
yo andaba por ay entre el viento y las hojas
que caen continuamente de esos árboles
que parecen hombres gigantes,
con sus enormes ramas que aparentan
tener mas de 100 años ,
aun que no recuerdo si antes
de mi partida a aquella que seria mi
mejor experiencia cuando yo tenia 14 años,
hallan estado ay, para despedirles,
o si son los mismos a los que trepaba
con mis amigos de la zona, los árboles
donde llevaba a esa niña que me quería y
que a mi me gustaba mucho,
los árboles donde me pasaba contemplando
la puesta del sol y que abecés lloraba
frente a ellos por que hacia algo mal
y mis padres me castigaban por ello,
no se si son los mismos, ni siquiera si
estoy en ese lugar, pero eso que
me hicieron sentir, eso que me dieron
en crudo durante un par de horas o mas,
fue una experiencia completamente ajena
a este mundo, tan nuevas para mi como
cada roca, que solo se parecen entre ellas
pero nunca son naturalmente idénticas.
La luz que se colaba de entre los árboles
me hizo entonces dejar la realidad por
la fantasía, me volvió crédulo a lo sobre
natural y le dio vida, voz, vista, oídos, alas,
movimiento y tacto a lo mas inhumano.
Ya había caminado bastante y ya me
había echado un rato al pasto que estaba
crecido hasta poco menos de la altura
de mis rodillas, así que decidí volver a la
casa donde mis padres pasaron toda su vida,
pero un zumbido me paralizo al instante no
me dejo dar mas de dos pasos para retenerme
en un árbol y así pasaron los minutos como
segundos apresurados y yo ya no sentía
pisar el suelo ya no sentía mi brazo sobre
el tronco, ya no sentía la sombra del árbol,
lo único que sentía era luz y tranquilidad;
y el zumbido se alejaba cada vez mas
hasta llegar al silencio total.
El silencio total interrumpido por una voz,
de inmediato busque de donde provenía,
voltee hacia los lados pero lo único que
miraba eran nubes y mas nubes voltee
hacia arriba y el sol me serraba los ojos
mire hacia abajo y solo veía las ramas
picudas de lo árboles pero de entre ellas
identifique algo que se aproximaba rápidamente
asta mi, era una hoja de papel color rojo
con bordes circulares pero jamás me di
cuenta de su forma real hasta tenerla en mi hombro,
es curioso que lo aya tomado tan a la ligera,
una hoja de papel sobre mi hombro que
decía: no subas demasiado, y me llevaba
de vuelta al piso, un escarabajo rojo de papel
me llevaba de nuevo a las sombras y el canto
de las aves y el paciente ruido del viento,
unas vez que toque el suelo de nuevo,
me sonrió el escarabajo y yo le devolví la
sonrisa y me emociono saber que este
además de tener sentimientos podía
escucharme y quizá podía comprenderme,
y el tiempo paso asta empezar a oscurecer,
mientras todo esto me llevaba a aquel día en
que deje este lugar para ir tras mi futuro,
me recordaba a un hombre que se acercó a
mi árbol y me pregunto por la tierra de
los algodones, yo no savia que por mi tierra
se dieran estos y le dije que por ay seguro
no la encontraría, se acerco tomo mi hombro
y me pregunto a donde iras, como si supiese
de mi partida, yo le dije que a un lugar donde
te enseñan a ser un hombre exitoso tal como
mis padres decían, a esto el me respondió,
con su voz que era lenta, tan paciente,
natural, pero sobre todo tranquila, y todo
esto es lo que a la vez me hacia sentir, no
te alejes demasiado de donde yo no pueda
protegerte, lo decía como si me conociera
de toda una vida, como si fuera mi propia alma,
me estuve pensativo, confundido mientras
que le veía alejarse, Yo me marche y jamás le volví a ver.
El escarabajo se fue sin despedirse y yo
fui a casa, no se lo que me paso y no
se lo que vi, y solo 2 horas duro mi día,
2 hora o un poco mas pero logre ver el día
la tarde y la noche desde entre los
árboles y por enzima de ellos y descubrí
que me gusta treparlos pero no
andar mas arriba de ellos.
A una hoja de papel se le dan diferentes
formas se les pinta de diferentes colores
pero siembre nacen de la madera de un árbol,
y un árbol vive solo una vez.
yo andaba por ay entre el viento y las hojas
que caen continuamente de esos árboles
que parecen hombres gigantes,
con sus enormes ramas que aparentan
tener mas de 100 años ,
aun que no recuerdo si antes
de mi partida a aquella que seria mi
mejor experiencia cuando yo tenia 14 años,
hallan estado ay, para despedirles,
o si son los mismos a los que trepaba
con mis amigos de la zona, los árboles
donde llevaba a esa niña que me quería y
que a mi me gustaba mucho,
los árboles donde me pasaba contemplando
la puesta del sol y que abecés lloraba
frente a ellos por que hacia algo mal
y mis padres me castigaban por ello,
no se si son los mismos, ni siquiera si
estoy en ese lugar, pero eso que
me hicieron sentir, eso que me dieron
en crudo durante un par de horas o mas,
fue una experiencia completamente ajena
a este mundo, tan nuevas para mi como
cada roca, que solo se parecen entre ellas
pero nunca son naturalmente idénticas.
La luz que se colaba de entre los árboles
me hizo entonces dejar la realidad por
la fantasía, me volvió crédulo a lo sobre
natural y le dio vida, voz, vista, oídos, alas,
movimiento y tacto a lo mas inhumano.
Ya había caminado bastante y ya me
había echado un rato al pasto que estaba
crecido hasta poco menos de la altura
de mis rodillas, así que decidí volver a la
casa donde mis padres pasaron toda su vida,
pero un zumbido me paralizo al instante no
me dejo dar mas de dos pasos para retenerme
en un árbol y así pasaron los minutos como
segundos apresurados y yo ya no sentía
pisar el suelo ya no sentía mi brazo sobre
el tronco, ya no sentía la sombra del árbol,
lo único que sentía era luz y tranquilidad;
y el zumbido se alejaba cada vez mas
hasta llegar al silencio total.
El silencio total interrumpido por una voz,
de inmediato busque de donde provenía,
voltee hacia los lados pero lo único que
miraba eran nubes y mas nubes voltee
hacia arriba y el sol me serraba los ojos
mire hacia abajo y solo veía las ramas
picudas de lo árboles pero de entre ellas
identifique algo que se aproximaba rápidamente
asta mi, era una hoja de papel color rojo
con bordes circulares pero jamás me di
cuenta de su forma real hasta tenerla en mi hombro,
es curioso que lo aya tomado tan a la ligera,
una hoja de papel sobre mi hombro que
decía: no subas demasiado, y me llevaba
de vuelta al piso, un escarabajo rojo de papel
me llevaba de nuevo a las sombras y el canto
de las aves y el paciente ruido del viento,
unas vez que toque el suelo de nuevo,
me sonrió el escarabajo y yo le devolví la
sonrisa y me emociono saber que este
además de tener sentimientos podía
escucharme y quizá podía comprenderme,
y el tiempo paso asta empezar a oscurecer,
mientras todo esto me llevaba a aquel día en
que deje este lugar para ir tras mi futuro,
me recordaba a un hombre que se acercó a
mi árbol y me pregunto por la tierra de
los algodones, yo no savia que por mi tierra
se dieran estos y le dije que por ay seguro
no la encontraría, se acerco tomo mi hombro
y me pregunto a donde iras, como si supiese
de mi partida, yo le dije que a un lugar donde
te enseñan a ser un hombre exitoso tal como
mis padres decían, a esto el me respondió,
con su voz que era lenta, tan paciente,
natural, pero sobre todo tranquila, y todo
esto es lo que a la vez me hacia sentir, no
te alejes demasiado de donde yo no pueda
protegerte, lo decía como si me conociera
de toda una vida, como si fuera mi propia alma,
me estuve pensativo, confundido mientras
que le veía alejarse, Yo me marche y jamás le volví a ver.
El escarabajo se fue sin despedirse y yo
fui a casa, no se lo que me paso y no
se lo que vi, y solo 2 horas duro mi día,
2 hora o un poco mas pero logre ver el día
la tarde y la noche desde entre los
árboles y por enzima de ellos y descubrí
que me gusta treparlos pero no
andar mas arriba de ellos.
A una hoja de papel se le dan diferentes
formas se les pinta de diferentes colores
pero siembre nacen de la madera de un árbol,
y un árbol vive solo una vez.
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