Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Miraba a través del recuerdo,
en un momento que no me pertenece
hallé el parque de entonces
con sus bancas maltratadas, llenas de hojas sueltas;
senderos que ya no retornan, estanques sin peces
La cizaña cubriendo mis huellas.
Las flores de hoy no perfuman
ni nadie aspira de sus primaverales aromas,
las que te regalaba y de las otras aquellas,
¿las recuerdas?
Los espejos de agua se esfuman de la solitaria laguna
donde la coqueta luna
solía reflejarse, ahora ya ni su luz asoma.
Entrampado en el légamo
sus raíces conservan a nuestro árbol,
con nuestras iniciales y aquel te amo.
El sol ha ido fulminando
los campos floridos y los pastizales,
en retirada se fueron las aves
el pastor, su bastón y su ganado.
Mi niñez corre con mis pensamientos de pantalones cortos,
como se entrecortan mis suspiros
anhelando un pasado, poco lejano,
en el que veía al perfil del horizonte
como si fueran dinosaurios petrificados.
Y mi imaginación volaba,
volaba en agosto junto a mi cometa
hecha de caña y bolsas plásticas;
tenia tantos nudos el hilo que la sujetaba
como los que atan mis miedos,
tantas como mariposas en primavera,
hilo corredizo entre mis dedos subía rápida mi cometa cual escalera,
hasta el infinito sin hallar tope.
Esta tarde mi niñez me dio alcance, corre libre,
veloz como potro al galope
sin montura ni jinete, alcanzó a mi madurez, de paso lento
conversan en idiomas diferentes,
uno de sueños por alcanzar,
y el otro del cansancio que siente de soñar.
Hoy he visto mi pasado
en un ayer que ya no recuerdo.
Sólo tú, Aldana, abriendo paso nuevo
en un tiempo que florece,
como fresca y lucida mañana
me das tus manos que quiero,
y tus palabras que tanto adoro.
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