edelabarra
Mod. Enseñante. Mod. foro: Una imagen, un poema
En el Día del Animal
Caballo
Me dirigí hacia ti, para que rieras
en una larga noche de aflicción,
y en un arranque de imaginación
yo fui caballo para que me vieras.
Me ungí de crines y de vasos fuertes,
engallando orgulloso mi cabeza
resoplé mis ollares con viveza
y dibujé ante tí diversas suertes.
Pájaro
Después volando me acerqué a tu puerta
para poder mirarte desde el nido,
y estuve bien cuidado, bien comido,
con las semillas frescas de tu huerta.
Sentí el amor por los que no se quejan,
en tu mirada amiga de las aves,
con grandes ojos y modales suaves
de aquellos que profundas huellas dejan.
Pez
Por fin nadando me acerqué a tu mano,
que tú ahuecaste para que viviera,
sin poder evitar que yo muriera,
y que todo el cariño fuera en vano.
Nunca podré olvidar tus atenciones,
ni las horas pasadas junto a ti
por ser la única que amaba así,
a un pez privado de sus sones.
Gusano
Prefiero entonces continuar ya mudo,
aireándote la tierra en la maceta,
trazando galerías como meta,
y morir enroscado como un nudo.
Contribuiré a adornarte lo vivido,
alimentándose de mí la nueva vida,
veré de cerca que tu mano cuida
aquella flor que te endulzó el olvido.
Eduardo León de la Barra
Caballo
Me dirigí hacia ti, para que rieras
en una larga noche de aflicción,
y en un arranque de imaginación
yo fui caballo para que me vieras.
Me ungí de crines y de vasos fuertes,
engallando orgulloso mi cabeza
resoplé mis ollares con viveza
y dibujé ante tí diversas suertes.
Pájaro
Después volando me acerqué a tu puerta
para poder mirarte desde el nido,
y estuve bien cuidado, bien comido,
con las semillas frescas de tu huerta.
Sentí el amor por los que no se quejan,
en tu mirada amiga de las aves,
con grandes ojos y modales suaves
de aquellos que profundas huellas dejan.
Pez
Por fin nadando me acerqué a tu mano,
que tú ahuecaste para que viviera,
sin poder evitar que yo muriera,
y que todo el cariño fuera en vano.
Nunca podré olvidar tus atenciones,
ni las horas pasadas junto a ti
por ser la única que amaba así,
a un pez privado de sus sones.
Gusano
Prefiero entonces continuar ya mudo,
aireándote la tierra en la maceta,
trazando galerías como meta,
y morir enroscado como un nudo.
Contribuiré a adornarte lo vivido,
alimentándose de mí la nueva vida,
veré de cerca que tu mano cuida
aquella flor que te endulzó el olvido.
Eduardo León de la Barra
::