Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se ha agotado el amor y camina sin ganas,
se ha cansado de desnudar mi piel desde sus escamas,
hiriendo sin piedad mis huellas aniquiladas,
la abulia de amar se ha vuelto mi cortina
y cansado me sostengo sólo con mi voz empalagada,
arrullando enmarañadas palabras al amor dedicadas,
haciendo caso omiso a la llamada a mansalva avistada,
por entre rendijas y señuelos,
tratando de rodear mi empalada mirada.
Cuando el amor se calla duele el corazón
¡¡duele tanto!!...,
que no soporto tenerlo tan cerca de mis canas,
magullando las caras mostradas en la barra,
mascullando sortilegios escapando de mi garganta,
¡¡siiiiii
, duele tanto!!,
que se enredan telarañas nublando la mirada,
mirada contagiada de ebrias heridas,
supurando las comisuras por entre salivas,
que esta vez ya no cavila nada.
Se ha agotado hasta tal punto,
en que sólo es un lugar en el infinito
y trato de atraparlo con un destello desde mi mirar,
pero no alcanzo a sostenerlo dentro de mi lagrimar,
llagando la herida angosta y contagiosa,
que ha osado emerger sin mi autoridad.
Lánguido me dejo mecer como hoja en otoño,
por esta ciudad entre calles grises de asfalto,
entre parques desnudo de follaje
y en silencio transito sin más que mis propias necedades,
rasguñando mascaras carentes de miradas,
que pasan a mi lado indolentes,
como si no les importara que el amor a veces puede ser tan frágil,
que sólo basta una mínima fisura,
para cansarlo hasta ahogarlo de tanto acosarlo.
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