José Montalva
Poeta recién llegado
Fuimos pocos
los investidos...
Confieso tenía miedo,
cuando el Estigia
lavaba mis heridas
se me reveló un sueño,
pocos son los hijos del Sol.
Como una tormenta
de irreal ola marina,
perdí un brazo,
mas no sentía el dolor
no sentía el frío,
y dragones marinos
perdían sus aletas
al salir con sus ojos nublados
de las aguas flotantes,
del cielo se desvanecía
la idea de su recuerdo
al desaparecer
la última estrella.
No sé quienes eran
los otros...
Sólo poco fuimos
los investidos...
los investidos...
Confieso tenía miedo,
cuando el Estigia
lavaba mis heridas
se me reveló un sueño,
pocos son los hijos del Sol.
Como una tormenta
de irreal ola marina,
perdí un brazo,
mas no sentía el dolor
no sentía el frío,
y dragones marinos
perdían sus aletas
al salir con sus ojos nublados
de las aguas flotantes,
del cielo se desvanecía
la idea de su recuerdo
al desaparecer
la última estrella.
No sé quienes eran
los otros...
Sólo poco fuimos
los investidos...
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