alfredo ajo gonzalez
Poeta fiel al portal
Sus fuentes llorando a solas las notas,
notas de agua y de sombras, vacío el pueblo,
las tumbas abiertas, las casas rotas,
a orillas del pirineo en total desamueblo.
A veces en las noches frías de invierno,
entre aullidos de lobos y el silbar
del viento, nacientes del mismo infierno ,
se oyen voces en la arruinada iglesia.
En continua erupción la oscuridad
brota, espantosos ecos del averno,
almas en pena pidiendo la amnesia;
los demonios de sus vidas se vengan.
Cuando agonizó el último habitante,
a orillas del pirineo aglutinaron los abismos,
Lucifer celebra aquí sus bautismos,
deyección de negrura escalofriante.
Quiero saber que fuerza tan grande no
deja pasar la lumbre del sol,
quiero saber quién echa un pulso a Dios,
que razones poseerá y el porqué.
Volveré al pueblo, hoy mismo partiré.
notas de agua y de sombras, vacío el pueblo,
las tumbas abiertas, las casas rotas,
a orillas del pirineo en total desamueblo.
A veces en las noches frías de invierno,
entre aullidos de lobos y el silbar
del viento, nacientes del mismo infierno ,
se oyen voces en la arruinada iglesia.
En continua erupción la oscuridad
brota, espantosos ecos del averno,
almas en pena pidiendo la amnesia;
los demonios de sus vidas se vengan.
Cuando agonizó el último habitante,
a orillas del pirineo aglutinaron los abismos,
Lucifer celebra aquí sus bautismos,
deyección de negrura escalofriante.
Quiero saber que fuerza tan grande no
deja pasar la lumbre del sol,
quiero saber quién echa un pulso a Dios,
que razones poseerá y el porqué.
Volveré al pueblo, hoy mismo partiré.
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