Stephanie en el amanecer

Contemplo tu rostro con infinito estupor
sin comprender como puede amasarse tanta frescura,
¿Será que un crepúsculo te cubrió con su arrebol,
o la piel de un durazno te cedió su hermosura?

Desde el fondo de tus ojos; emerge un resplandor muy fino
cuán pájaro ebrio que se adormeció en los lirios
cuán flor de primavera que abrigó con sus pétalos
a la crisálida herida que se desangró en el olvido.

Y salen de tu boca como libélulas, los alegres coros
y vuelan como las burbujas de un jabón espeso
que pregonando amor van por los senderos
regalando sus caricias y suplicando un beso.

Y cierro mis ojos mientras pregunto al cielo
¿Qué reunión celeste se quiso celebrar y no pudo?
que llueven pétalos de escaramujos sobre tu pelo
y revolotean los silfos sobre tu cuerpo desnudo.

Mujer desde hoy ya no admiraré a las rosas,
y pensando en tu hermosura guardaré mis besos;
para depositarlos en tu boca cuando estemos solos,
sobre un manto de flores y bajo un cielo intenso.

Y si en medio de la noche nos despierta el alba con su frío;
y cantasen las aves su canción de invierno,
cuando tu cuerpo desnudo tirite junto al mío
te cubrirán mis manos y te arrullarán mis versos.

Y libarás desde el fruto, la savia de un amor inmenso
tan dulce como las uvas de un licor divino
tan placentero como la sombra de un gran cerezo
y enamorado como el susurro de un poeta peregrino.



Albo Aguasola


Un poema triste y sentido muy profundo grato leerle, saludos
 

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