Antonio Javier Fuentes So
Poeta que considera el portal su segunda casa
De ese viejo camino,
de sus entrañas,
quebrándole la piel
desde su alma preñada,
se asoma al mundo la vida.
Hoy crece en el la hierba
pero serán mis pasos
sus impasibles verdugos.
Ese viejo camino
que transito
en tardes de colores
y aromas,
nada tiene que ver
con el de alfombra marrón
de hojas agonizantes
que terminan derramadas.
Ese viejo camino
que hoy me ofrece
su espalda, tersa y firme,
otras veces me engulle
sin piedad en su fango,
Ese viejo camino
me cede su asiento de piedra,
la misma que otras veces
acuna en su pellejo
esperando mi tropiezo.
Ese viejo camino,
Espejo de la vida.
de sus entrañas,
quebrándole la piel
desde su alma preñada,
se asoma al mundo la vida.
Hoy crece en el la hierba
pero serán mis pasos
sus impasibles verdugos.
Ese viejo camino
que transito
en tardes de colores
y aromas,
nada tiene que ver
con el de alfombra marrón
de hojas agonizantes
que terminan derramadas.
Ese viejo camino
que hoy me ofrece
su espalda, tersa y firme,
otras veces me engulle
sin piedad en su fango,
Ese viejo camino
me cede su asiento de piedra,
la misma que otras veces
acuna en su pellejo
esperando mi tropiezo.
Ese viejo camino,
Espejo de la vida.