seso
Poeta asiduo al portal
CICATRIZ
El espejo se empaña.
Soy el que de madrugada se descubre oscuro de niebla
con la luz eléctrica que no sirve para nada,
con el miedo que gotea de la cicatriz
en mi frente parda.
En el espejo soy el que oculta los ojos,
el que quiere estar sentado en la arena fresca,
distraído como tú
esperando a los niños matutinos
Pero sólo rompo los espejos
y nace el rostro de mañana
tallo seco.
El agua que mana de mis ojos
no es de la mar donde bogas apacible,
y a pesar de que vives encerrado y no puedo liberarte,
no entristeces porque tienes todo lo que quiero,
y todo lo que quiero me entristece porque no lo tengo.
Sonríes.
Golpeo al espejo.
De pared a pared: me pierdo.
Mientras tú eres libre en oda de gaviotas
y salto de delfines.
La muerte del sol me flagela con espinas de pescado
mientras retornas del muelle
con la cesta llena de peces.
Entonces soy el payaso que espera un balazo.
Y plash, plash al espejo
Mis ojos se ocultan y no hay ocaso
Mientras caminas por la orilla
Yo doy vueltas al desierto todo el día
con una maldita bala en las costillas
con una y otra cajetilla de cigarros
que se consumen en los alvéolos solitarios,
Mientras el sol en ti guarda su ultima mirada
en mí ya ha cerrado los ojos para siempre
y no, no hay ocaso:
Solamente el espejo que se empaña
en mi mirada
El espejo se empaña.
Soy el que de madrugada se descubre oscuro de niebla
con la luz eléctrica que no sirve para nada,
con el miedo que gotea de la cicatriz
en mi frente parda.
En el espejo soy el que oculta los ojos,
el que quiere estar sentado en la arena fresca,
distraído como tú
esperando a los niños matutinos
Pero sólo rompo los espejos
y nace el rostro de mañana
tallo seco.
El agua que mana de mis ojos
no es de la mar donde bogas apacible,
y a pesar de que vives encerrado y no puedo liberarte,
no entristeces porque tienes todo lo que quiero,
y todo lo que quiero me entristece porque no lo tengo.
Sonríes.
Golpeo al espejo.
De pared a pared: me pierdo.
Mientras tú eres libre en oda de gaviotas
y salto de delfines.
La muerte del sol me flagela con espinas de pescado
mientras retornas del muelle
con la cesta llena de peces.
Entonces soy el payaso que espera un balazo.
Y plash, plash al espejo
Mis ojos se ocultan y no hay ocaso
Mientras caminas por la orilla
Yo doy vueltas al desierto todo el día
con una maldita bala en las costillas
con una y otra cajetilla de cigarros
que se consumen en los alvéolos solitarios,
Mientras el sol en ti guarda su ultima mirada
en mí ya ha cerrado los ojos para siempre
y no, no hay ocaso:
Solamente el espejo que se empaña
en mi mirada
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