TAVOAM
Poeta veterano
DOS MIRADAS LLOVIENDO
La lluvia se derrama en el ojo izquierdo,
vaciando el alma de recuerdos serenos,
como otoño contando hoja por hoja su destierro,
y cada cien hace un atado de momentos,
arrinconado en el viento sabor amarillo.
Así se curva el tiempo y vuelve a vos,
calesita sin sortija que sigue girando
en busca de tu piel escondida en ese error,
que llenó de sombras el refugio del sol,
y nos lanzó al olvido sin mapa de regreso.
Ahora se nubla sobre el ojo derecho,
y esmerilada mi vista desdibuja tu rostro,
tres mentiras ya no bastan para tapar este llanto,
despertamos los sueños y no supimos cobijarlos,
entonces la soledad llamó a la puerta
y los dos respondimos;
pero en ciudades distintas,
en kilómetros de ausencia,
cada cual con su mirada
donde sigue lloviendo.
La lluvia se derrama en el ojo izquierdo,
vaciando el alma de recuerdos serenos,
como otoño contando hoja por hoja su destierro,
y cada cien hace un atado de momentos,
arrinconado en el viento sabor amarillo.
Así se curva el tiempo y vuelve a vos,
calesita sin sortija que sigue girando
en busca de tu piel escondida en ese error,
que llenó de sombras el refugio del sol,
y nos lanzó al olvido sin mapa de regreso.
Ahora se nubla sobre el ojo derecho,
y esmerilada mi vista desdibuja tu rostro,
tres mentiras ya no bastan para tapar este llanto,
despertamos los sueños y no supimos cobijarlos,
entonces la soledad llamó a la puerta
y los dos respondimos;
pero en ciudades distintas,
en kilómetros de ausencia,
cada cual con su mirada
donde sigue lloviendo.
::