Melquiades San Juan
Poeta veterano en MP
[FONT="]Yo siempre padecí de una enfermedad terminal llamada tristeza.
[FONT="]Será quizá porque nací de tarde, o quizá porque fui el último hijo que parió mi madre.
[FONT="]
[FONT="]No lo sé A ciencia cierta no lo sé.
[FONT="]Cuando estuve en Europa, unos amigos me decían que era cuestión de raza.
[FONT="]Que era por ese indio dormido que se retrataba en el fondo de los ceniceros que, en mala hora, les llevé como un presente tras un breve viaje de retorno a mi tierra.
[FONT="]Nada más falso que eso, para representar a mi pueblo,
[FONT="]que en aquéllos años... araba las tierras de sol a sol
[FONT="]apenas a cambio de una tortilla y un plato de frijoles;
[FONT="]y que hoy no lo hace, porque la tierra ya no les da ni para eso,
[FONT="]y porque sus pasos se han marchado a otros rumbos
[FONT="]a cultivar tierras ajenas.
[FONT="]Mi tristeza tiene que ver con esa rendija chiquitita por donde todos los días se asoma la miseria,
[FONT="]la penuria
[FONT="] y la marginación.
[FONT="]La que miro pasar frente a mi puerta todos los días de la vida
[FONT="]cuyo peregrinar, nunca termina.
[FONT="]Y no sólo es esa la miseria que me abruma,
[FONT="]También la que lleva la mujer engalanada, allá, muy dentro, de todos esos subterfugios con que el marido
[FONT="](ladrón honorable dedicado a la política)
[FONT="]la colma para satisfacerle el ego
[FONT="]ante la impotencia de complacerle el cuerpo..., el alma.
[FONT="]Mi tristeza se nutre de todos esos externos que inevitablemente miro desde que miro.
[FONT="]Tiene que ver con el desencanto por la ausencia de Dios en este mundo tan real, que nos fustiga el alma, al mirar esa orfandad del hombre por el hombre.
[FONT="]¡Qué hermoso (siempre pienso) que Él hubiese existido!
[FONT="]Que nos hubiera traído tantas felicidades con su enorme misericordia.
[FONT="]Que se hubiera llevado a los políticos, y a los ambiciosos
[FONT="]A un mundo colmado de abundancias materiales que son sus anhelos
[FONT="] y de dinosaurios hambrientos,
[FONT="] para que, felizmente,
[FONT="]se devoraran los unos a los otros.
[FONT="]Pero Dios, si existió, nunca anduvo por aquí.
[FONT="]Lo que inventaron de Él, no es más que un argumento que, tantos vivales vuelven martirio en la consciencia de los bondadosos
[FONT="]para aumentar, sumándole"sus culpas"
[FONT="]al peso de todos sus martirios
[FONT="]y llenarse las arcas
[FONT="]con la catarsis de sus inventadas faltas.
[FONT="]Mi tristeza tiene, también, mucho que ver conmigo.
[FONT="]Con mi pequeño universo limitado.
[FONT="]Con esos pasos que siempre se cansan tras las primeras lomas de camino quedando un universo por delante,
[FONT="] envidiando las alas de las pequeñas golondrinas
[FONT="]para quienes no se exigen visas
[FONT="]ni asientos de primera clase en los viajes transcontinentales.
[FONT="]
[FONT="]Mi tristeza tiene que ver con mi cuenco colmado de amar
[FONT="]que se sacia alguna vez
[FONT="] de los besos encendidos a los labios discretos,
[FONT="] fugitivos,
[FONT="]de una avezada dama
[FONT="]cuando pudiera continuar
[FONT="]en deleite de su cuerpo y de su alma
[FONT="]como el anciano mar
[FONT="] que no se cansa de besar las playas
[FONT="]y derrumba a besos las murallas de los acantilados
[FONT="]siglo tras siglo.
[FONT="]Mi tristeza
[FONT="]no..., no es mala
[FONT="]ni es siempre pesimista.
[FONT="]Es a veces, ese tono amarillo oro con que pinto en mis pupilas tantos atardeceres como ha visto,
[FONT="]mi despedida al sol por ese día:
[FONT="] Irrepetible día.
[FONT="]Mi tristeza es la prosa que me alimenta con pasta de comedia
[FONT="]para buscar una nueva alegría al día siguiente.
[FONT="]Es materia tan seria de escrutinio que no despoja su sitio
[FONT="]más que ante un verdadero encanto de la vida
[FONT="]que le rompa, el siempre, melancólico, fastidio.
[FONT="]Mi tristeza es síntoma inequívoco de hastío
[FONT="]de no poder vivir en un mundo cambiante permanente
[FONT="]y ser esclavo, como todos, o casi todos
[FONT="]de tantos remolinos de rutinas.
[FONT="] Por eso, de repente camino.
[FONT="]me vuelvo vagabundo
[FONT="]peregrino del Dios de la indolencia
[FONT="]que se aparta al instante de los muros
[FONT="]de los mañanas inventados en "Los Medios"
[FONT="]y de los brazos que dicen: querido
[FONT="]como quien dice "pero" o "qué", todos los días.
[FONT="]Sin embargo no todo me es adverso
[FONT="]En la tristeza eterna con que vivo.
[FONT="] Luego,
[FONT="] por la tarde.
[FONT="]en el camino viejo ese,
[FONT="]que viene de la playa
[FONT="] perfumada,
[FONT="]con ese aroma a ola
[FONT="]con el cuerpo desnudo y muy bronceado
[FONT="]que hacia mi lecho rústico se arrima...,
[FONT="]la encantadora dama con que bebo
[FONT="]las más ardientes horas de lujuria:
[FONT="]caminándola en versos
[FONT="]recitándola en prosas
[FONT="]atrapándola en letras
[FONT="]y diciendo su nombre entre suspiros:
[FONT="]¡Poesía!
[FONT="]¡ Mi adorada poesía!
[FONT="]Mi tristeza la colma
[FONT="]la endulza
[FONT="]la lleva por los vientos de papel
[FONT="]hasta los ojos claros que la esperan
[FONT="]que se extasia con ella
[FONT="]y le regala al viento
[FONT="]una perla del alma
[FONT="]como lágrima tierna
[FONT="]que en tristeza derrama
[FONT="]La Sonata del Dios [FONT="]Melancolía.
[FONT="]Será quizá porque nací de tarde, o quizá porque fui el último hijo que parió mi madre.
[FONT="]
[FONT="]No lo sé A ciencia cierta no lo sé.
[FONT="]Cuando estuve en Europa, unos amigos me decían que era cuestión de raza.
[FONT="]Que era por ese indio dormido que se retrataba en el fondo de los ceniceros que, en mala hora, les llevé como un presente tras un breve viaje de retorno a mi tierra.
[FONT="]Nada más falso que eso, para representar a mi pueblo,
[FONT="]que en aquéllos años... araba las tierras de sol a sol
[FONT="]apenas a cambio de una tortilla y un plato de frijoles;
[FONT="]y que hoy no lo hace, porque la tierra ya no les da ni para eso,
[FONT="]y porque sus pasos se han marchado a otros rumbos
[FONT="]a cultivar tierras ajenas.
[FONT="]Mi tristeza tiene que ver con esa rendija chiquitita por donde todos los días se asoma la miseria,
[FONT="]la penuria
[FONT="] y la marginación.
[FONT="]La que miro pasar frente a mi puerta todos los días de la vida
[FONT="]cuyo peregrinar, nunca termina.
[FONT="]Y no sólo es esa la miseria que me abruma,
[FONT="]También la que lleva la mujer engalanada, allá, muy dentro, de todos esos subterfugios con que el marido
[FONT="](ladrón honorable dedicado a la política)
[FONT="]la colma para satisfacerle el ego
[FONT="]ante la impotencia de complacerle el cuerpo..., el alma.
[FONT="]Mi tristeza se nutre de todos esos externos que inevitablemente miro desde que miro.
[FONT="]Tiene que ver con el desencanto por la ausencia de Dios en este mundo tan real, que nos fustiga el alma, al mirar esa orfandad del hombre por el hombre.
[FONT="]¡Qué hermoso (siempre pienso) que Él hubiese existido!
[FONT="]Que nos hubiera traído tantas felicidades con su enorme misericordia.
[FONT="]Que se hubiera llevado a los políticos, y a los ambiciosos
[FONT="]A un mundo colmado de abundancias materiales que son sus anhelos
[FONT="] y de dinosaurios hambrientos,
[FONT="] para que, felizmente,
[FONT="]se devoraran los unos a los otros.
[FONT="]Pero Dios, si existió, nunca anduvo por aquí.
[FONT="]Lo que inventaron de Él, no es más que un argumento que, tantos vivales vuelven martirio en la consciencia de los bondadosos
[FONT="]para aumentar, sumándole"sus culpas"
[FONT="]al peso de todos sus martirios
[FONT="]y llenarse las arcas
[FONT="]con la catarsis de sus inventadas faltas.
[FONT="]Mi tristeza tiene, también, mucho que ver conmigo.
[FONT="]Con mi pequeño universo limitado.
[FONT="]Con esos pasos que siempre se cansan tras las primeras lomas de camino quedando un universo por delante,
[FONT="] envidiando las alas de las pequeñas golondrinas
[FONT="]para quienes no se exigen visas
[FONT="]ni asientos de primera clase en los viajes transcontinentales.
[FONT="]
[FONT="]Mi tristeza tiene que ver con mi cuenco colmado de amar
[FONT="]que se sacia alguna vez
[FONT="] de los besos encendidos a los labios discretos,
[FONT="] fugitivos,
[FONT="]de una avezada dama
[FONT="]cuando pudiera continuar
[FONT="]en deleite de su cuerpo y de su alma
[FONT="]como el anciano mar
[FONT="] que no se cansa de besar las playas
[FONT="]y derrumba a besos las murallas de los acantilados
[FONT="]siglo tras siglo.
[FONT="]Mi tristeza
[FONT="]no..., no es mala
[FONT="]ni es siempre pesimista.
[FONT="]Es a veces, ese tono amarillo oro con que pinto en mis pupilas tantos atardeceres como ha visto,
[FONT="]mi despedida al sol por ese día:
[FONT="] Irrepetible día.
[FONT="]Mi tristeza es la prosa que me alimenta con pasta de comedia
[FONT="]para buscar una nueva alegría al día siguiente.
[FONT="]Es materia tan seria de escrutinio que no despoja su sitio
[FONT="]más que ante un verdadero encanto de la vida
[FONT="]que le rompa, el siempre, melancólico, fastidio.
[FONT="]Mi tristeza es síntoma inequívoco de hastío
[FONT="]de no poder vivir en un mundo cambiante permanente
[FONT="]y ser esclavo, como todos, o casi todos
[FONT="]de tantos remolinos de rutinas.
[FONT="] Por eso, de repente camino.
[FONT="]me vuelvo vagabundo
[FONT="]peregrino del Dios de la indolencia
[FONT="]que se aparta al instante de los muros
[FONT="]de los mañanas inventados en "Los Medios"
[FONT="]y de los brazos que dicen: querido
[FONT="]como quien dice "pero" o "qué", todos los días.
[FONT="]Sin embargo no todo me es adverso
[FONT="]En la tristeza eterna con que vivo.
[FONT="] Luego,
[FONT="] por la tarde.
[FONT="]en el camino viejo ese,
[FONT="]que viene de la playa
[FONT="] perfumada,
[FONT="]con ese aroma a ola
[FONT="]con el cuerpo desnudo y muy bronceado
[FONT="]que hacia mi lecho rústico se arrima...,
[FONT="]la encantadora dama con que bebo
[FONT="]las más ardientes horas de lujuria:
[FONT="]caminándola en versos
[FONT="]recitándola en prosas
[FONT="]atrapándola en letras
[FONT="]y diciendo su nombre entre suspiros:
[FONT="]¡Poesía!
[FONT="]¡ Mi adorada poesía!
[FONT="]Mi tristeza la colma
[FONT="]la endulza
[FONT="]la lleva por los vientos de papel
[FONT="]hasta los ojos claros que la esperan
[FONT="]que se extasia con ella
[FONT="]y le regala al viento
[FONT="]una perla del alma
[FONT="]como lágrima tierna
[FONT="]que en tristeza derrama
[FONT="]La Sonata del Dios [FONT="]Melancolía.
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