Aprendiz de Lunas
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Dónde esta la vida?
¿Dónde el mar?
Mis versos no tienen velas
y van sobre el agua herida,
mis versos y sus mareas
se ahogan en la agonía.
Hecha de madera amarga
curada en melancolías,
mi barca lleva un timón
que cruje, tiembla y tirita.
Que me guíen las estrellas,
por la estela de la Luna,
aunque me cieguen los ojos
a la luz de su hermosura.
Ya no quiero ser poeta,
la poesía no me ayuda,
que se la coman los perros
dentro de su sepultura,
y que no dejen un hueso
ni ningún verso con vida,
lametazos a su sangre
le han de dar bajo la Luna,
bajo la Luna que espanta
los fantasmas de la duda,
solo quiero ser el antes
de un mañana que no alumbra.
Ya solo siento la nada
y hacia la nada camino,
llegando a ningún lugar
nada queda, me he perdido,
nada siento, solo heridas,
heridas sobre las olas
y en su flor de sal marchita,
que bajo el grito del sol
se seca y al frío tirita.
Detrás del balcón cerrado
prisionera esta la vida.
No te vayas, no me mates,
mejor ábreme la herida,
para que los perros vengan
a beberse esta fatiga,
mientras, el balcón cerrado,
pero ellos huelen, castigan,
asustado esta mi ángel,
bajo sus alas partidas.
Ya no quiere mas altares,
ni vinos, ni eucaristías,
ni Dioses, ni majestades,
solo quiere mordeduras,
Que los perros me devoren
dando fin a esta locura,
y se sacien de mis huesos
negros de melancolías...
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