Vlad Kanon
Poeta fiel al portal
Su Sombra…
En lo alto del cerro
su sombra se notaba,
valiente y listo,
en su perfil se le notaba;
el sol a la cara le pegaba,
valor no le faltaba,
ahí estaba el indio del pueblito del caminito,
directo a la condena, directo a su martirio,
No podía gritar...
No podía ni respirar...
Sin lengua como podría hablar,
peste en el aire...
Cómo se podía percatar del olor de sus
hermanos en muerte,
la nariz torcida, los dientes desangrados,
el fusil que llevaba en el brazo,
hoy lo lleva cerca del pecho el que lo sujeta del culatazo,
apuntándole al espinazo, dirigiéndolo al árbol de los cuentos de barro;
Mira a su hija escondida,
prohibida esa mortal herida le estaba,
pero a su a pa´ debía ver como lo mordían
los perros de la oligarquía, que le negaron la comida;
"Así murió el maistro Ama", se dijo,
y así y así el sol aún a su cara pegaba,
mientras se balanceaba,
justo en el instante en que ya no respiraba...
El pobre indio yacía de péndulo al crepúsculo,
esa... era la ultima tarde, en la que la que el sol,
a su espalda le daba una última azotada.
su sombra se notaba,
valiente y listo,
en su perfil se le notaba;
el sol a la cara le pegaba,
valor no le faltaba,
ahí estaba el indio del pueblito del caminito,
directo a la condena, directo a su martirio,
No podía gritar...
No podía ni respirar...
Sin lengua como podría hablar,
peste en el aire...
Cómo se podía percatar del olor de sus
hermanos en muerte,
la nariz torcida, los dientes desangrados,
el fusil que llevaba en el brazo,
hoy lo lleva cerca del pecho el que lo sujeta del culatazo,
apuntándole al espinazo, dirigiéndolo al árbol de los cuentos de barro;
Mira a su hija escondida,
prohibida esa mortal herida le estaba,
pero a su a pa´ debía ver como lo mordían
los perros de la oligarquía, que le negaron la comida;
"Así murió el maistro Ama", se dijo,
y así y así el sol aún a su cara pegaba,
mientras se balanceaba,
justo en el instante en que ya no respiraba...
El pobre indio yacía de péndulo al crepúsculo,
esa... era la ultima tarde, en la que la que el sol,
a su espalda le daba una última azotada.
Vlad Kanon
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