cesarfco.cd
Poeta que no puede vivir sin el portal
Me encuentro mirando las paredes del Templo
hilvanando doctrinas, supersticiones y recuerdos
tomando de cada profeta lo mejor de sus silencios
pues aquello no dicho es más fuerte que sus versos
mirando desde el cielo raso hasta el suelo a cuadros
parando los ojos en los capiteles y retratos
acerco mis manos a sus columnas
no osando tocar para no macularlas
sé que ambas por Hiram nombradas,
guardan en su seno herramienta, fe y guirnaldas
pues en donde se unen mana del cielo:
astros, vida, mar y silencio
ante el templo se expande el Monte Moriah
invitando al osado a ofrendar su propia vida
ya que solo aquel valiente de muchas conquistas
alcanzará parte de la gran sabiduría
para entender y entrar en aquél destruido por Nabucodonosor
debemos viajar del presente al instante.
y transportarnos del dónde al “Aquí”, y del cuando al “Ahora”...
buscar de entre todas las mujeres a la “Señora”
y con ella andar, subir, bajar. Pero nunca terminar.
hilvanando doctrinas, supersticiones y recuerdos
tomando de cada profeta lo mejor de sus silencios
pues aquello no dicho es más fuerte que sus versos
mirando desde el cielo raso hasta el suelo a cuadros
parando los ojos en los capiteles y retratos
acerco mis manos a sus columnas
no osando tocar para no macularlas
sé que ambas por Hiram nombradas,
guardan en su seno herramienta, fe y guirnaldas
pues en donde se unen mana del cielo:
astros, vida, mar y silencio
ante el templo se expande el Monte Moriah
invitando al osado a ofrendar su propia vida
ya que solo aquel valiente de muchas conquistas
alcanzará parte de la gran sabiduría
para entender y entrar en aquél destruido por Nabucodonosor
debemos viajar del presente al instante.
y transportarnos del dónde al “Aquí”, y del cuando al “Ahora”...
buscar de entre todas las mujeres a la “Señora”
y con ella andar, subir, bajar. Pero nunca terminar.
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