Tuti
Poeta veterano en el portal
[video=youtube;HGqLjQGcf7Q]http://www.youtube.com/watch?v=HGqLjQGcf7Q[/video]
Regreso
-anónima-
al movimiento que hace del domingo un sagrario,
proscrita de lluvias por mojar pies de barro
reconociendo esta culpa
-de amarle-
Ahogo los gramos que pesan las noches cobardes
esas que sumergen chardonnay como tinta de soledad
vaciando las naves
las que escriben partidas, las que reinventan vacíos
instalándose por doquier a la penumbra.
Regreso
punto hilarante,
conductual suburbio de barcas sin playa.
Me acomodo en la ciudad de nadie,
la de desencuentros y chimeneas dormidas,
la de lluvia que moja oscuridad sin costumbre
vagón de labios violeta succionando equipajes tardíos
al papel sin ruta,
sin bulevares que exhiban la imagen de espera.
Yo escucho su latir, donde silba el viento
yo lo escucho y duele donde la condena es cielo
-sin glorias-
donde el murmullo afirma intuiciones
de seguir reescribiendo el brillo en sus ojos
y reconocerme en los suyos.
Amar es cruzar aspas,
desmoronarse,
reinventarse al regalo diario de un roce
que envuelve sentidos.
Nadie dice que sea fácil nadie,
sin embargo, es de usted el aire que besa mi nombre
de usted el silencio, la flor de mi boca.
La estación del tiempo aguarda los pasos,
mientras, acrecentemos este abecedario
en la inmemorial travesía de sabernos
de latir y sabernos,
testigo
el
proverbial destino
Regreso
-anónima-
al movimiento que hace del domingo un sagrario,
proscrita de lluvias por mojar pies de barro
reconociendo esta culpa
-de amarle-
Ahogo los gramos que pesan las noches cobardes
esas que sumergen chardonnay como tinta de soledad
vaciando las naves
las que escriben partidas, las que reinventan vacíos
instalándose por doquier a la penumbra.
Regreso
punto hilarante,
conductual suburbio de barcas sin playa.
Me acomodo en la ciudad de nadie,
la de desencuentros y chimeneas dormidas,
la de lluvia que moja oscuridad sin costumbre
vagón de labios violeta succionando equipajes tardíos
al papel sin ruta,
sin bulevares que exhiban la imagen de espera.
Yo escucho su latir, donde silba el viento
yo lo escucho y duele donde la condena es cielo
-sin glorias-
donde el murmullo afirma intuiciones
de seguir reescribiendo el brillo en sus ojos
y reconocerme en los suyos.
Amar es cruzar aspas,
desmoronarse,
reinventarse al regalo diario de un roce
que envuelve sentidos.
Nadie dice que sea fácil nadie,
sin embargo, es de usted el aire que besa mi nombre
de usted el silencio, la flor de mi boca.
La estación del tiempo aguarda los pasos,
mientras, acrecentemos este abecedario
en la inmemorial travesía de sabernos
de latir y sabernos,
testigo
el
proverbial destino
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