CIRRUS
Poeta fiel al portal
Recuerdo que era un día de fin de semana, salía con unos amigos de copeteo, llegados a la media noche, decidimos ir a una discoteca que se encontraba cerca. Recuerdo que mientras entrábamos por la puerta de acceso, sentí algo que aceleraba el palpitar de mi corazón, en esos momentos no entendí el porqué, pero tenía a la vez una sensación que me empujaba a entrar y así lo hice.
Ya dentro, nos acercamos a la barra para pedir algo de beber, mientras esperábamos, decido(como de costumbre)mirar(como si de un explorador se tratase)a mi alrededor, lentamente recorro con mis ojos toda la pista de baile, donde pensaba que podía haber algo interesante, en un principio, nada interesante había, decido pues darme la vuelta, es en ese instante, cuando por azar miro hacia la puerta de acceso al local y me quedo paralizado, mis ojos ya no podían moverse de los de ella.
Ella estaba allí, pletórica y maravillosa, ¡qué bella era dios mío!, nuestras miradas quedaron fijas en el tiempo, nos hablábamos sin articular palabra, yo no podía moverme, ahora entendía el porqué mi corazón latía con más fuerza y ritmo; no supe el tiempo que pasó, en mí no existía nada más que ella. Decide acercarse a mí, se pone a mi lado, con esa sonrisa que definía su armonía, su aroma y su calor, en una mirada que paralizaba la mía.
Se dirige a mí articulando una sola palabra que me resultó familiar, como si me lo hubiese dicho toda la vida, me dijo: ¿bailamos?, yo no contesté, no podía ,le tomo la mano y la llevo a la pista, la música era una balada, pero yo no la escuchaba, sólo tenía ojos y oídos para ella, bailamos y bailamos abrazados, ¡qué sensación!, ¡qué sentir!, jamás se me olvidará ya que nada parecido había sentido nunca, llegó un momento en que ya no aguantamos más y nos besamos, con tal fuerza y deseo que sentí que debía grabar en el corazón ese momento, como si fuese la última vez.
Me quedé toda la noche con ella hasta que llegó la hora de la despedida, la maldita despedida; quedamos para el siguiente fin de semana, pero algo me decía que jamás la volvería a ver, como así fue. La busqué en el tiempo y sólo después de dos años, estando en un pub con unos amigos, me presentan a una chica,(era su prima), conversando con ella, le hablo de mi flechazo y que nunca entendí el porqué no acudió a la cita, es ahí cuando su prima me da la fatídica noticia, ella había muerto ese mismo día que estuvo conmigo en un accidente de tráfico, ella y sus tres amigas que le acompañaban, mi vacío fue tal, que jamás pude entender el porqué de ese destino.
EN MI CORAZÓN ESTARÁS SIEMPRE MARÍA
Ya dentro, nos acercamos a la barra para pedir algo de beber, mientras esperábamos, decido(como de costumbre)mirar(como si de un explorador se tratase)a mi alrededor, lentamente recorro con mis ojos toda la pista de baile, donde pensaba que podía haber algo interesante, en un principio, nada interesante había, decido pues darme la vuelta, es en ese instante, cuando por azar miro hacia la puerta de acceso al local y me quedo paralizado, mis ojos ya no podían moverse de los de ella.
Ella estaba allí, pletórica y maravillosa, ¡qué bella era dios mío!, nuestras miradas quedaron fijas en el tiempo, nos hablábamos sin articular palabra, yo no podía moverme, ahora entendía el porqué mi corazón latía con más fuerza y ritmo; no supe el tiempo que pasó, en mí no existía nada más que ella. Decide acercarse a mí, se pone a mi lado, con esa sonrisa que definía su armonía, su aroma y su calor, en una mirada que paralizaba la mía.
Se dirige a mí articulando una sola palabra que me resultó familiar, como si me lo hubiese dicho toda la vida, me dijo: ¿bailamos?, yo no contesté, no podía ,le tomo la mano y la llevo a la pista, la música era una balada, pero yo no la escuchaba, sólo tenía ojos y oídos para ella, bailamos y bailamos abrazados, ¡qué sensación!, ¡qué sentir!, jamás se me olvidará ya que nada parecido había sentido nunca, llegó un momento en que ya no aguantamos más y nos besamos, con tal fuerza y deseo que sentí que debía grabar en el corazón ese momento, como si fuese la última vez.
Me quedé toda la noche con ella hasta que llegó la hora de la despedida, la maldita despedida; quedamos para el siguiente fin de semana, pero algo me decía que jamás la volvería a ver, como así fue. La busqué en el tiempo y sólo después de dos años, estando en un pub con unos amigos, me presentan a una chica,(era su prima), conversando con ella, le hablo de mi flechazo y que nunca entendí el porqué no acudió a la cita, es ahí cuando su prima me da la fatídica noticia, ella había muerto ese mismo día que estuvo conmigo en un accidente de tráfico, ella y sus tres amigas que le acompañaban, mi vacío fue tal, que jamás pude entender el porqué de ese destino.
EN MI CORAZÓN ESTARÁS SIEMPRE MARÍA
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