Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Cama de nardos
Cama de nardos, sábanas albinas quizás nórdicas
que se regodean en tus muslos con apariencia de trigo,
tus senos son margaritas, vuelan esporas de oro
en la bahía de tus caderas de seda, ahí quiere acallar
el pulmón tibio del poeta arrancado de su memoria.
Cama de nardos donde tu ombligo es un farol
que se cohíbe de mis ansias blasonas,
se estremecen los vaivenes, hay veranos en que ignoro
que te quiero, en que en mi afán de subyugar tus cabellos
he arañado el sol y he tripulado avante, al silencio.
Cama de nardos, sábanas albinas quizás de leche
al furor afligido enredadas en el cauce de tus piernas
garbosas, de tus piernas que son como claveles radiantes,
¡Ah ¡ De ti hablo, a ti te persiguen mis labios como flechas.
Cama de nardos, sábanas albinas quizás nórdicas
que se regodean en tus muslos con apariencia de trigo,
tus senos son margaritas, vuelan esporas de oro
en la bahía de tus caderas de seda, ahí quiere acallar
el pulmón tibio del poeta arrancado de su memoria.
Cama de nardos donde tu ombligo es un farol
que se cohíbe de mis ansias blasonas,
se estremecen los vaivenes, hay veranos en que ignoro
que te quiero, en que en mi afán de subyugar tus cabellos
he arañado el sol y he tripulado avante, al silencio.
Cama de nardos, sábanas albinas quizás de leche
al furor afligido enredadas en el cauce de tus piernas
garbosas, de tus piernas que son como claveles radiantes,
¡Ah ¡ De ti hablo, a ti te persiguen mis labios como flechas.
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