Cacé pensamientos tristes
que me llenaban,
el alma de pena, rota,
pero esperaba...
Quizá un día pasaría
como si nada,
rozándome con su pelo
y en su mirada,
todas las frases que en años
no me dejaban...
Viejas, esquivas, cansadas...
Así estaban las palabras
que luchaban ya sin ganas,
por salir de mi garganta.
Se escaparon solas en una bocanada
y al sonar el eco, frío,
quisieron volver a entrar,
atolondradas...
Por eso elegí el silencio,
a la espera de gritar una cascada.
Volví hacia atrás, hasta entonces
cuando nada me importaba,
salvo su mente y su risa...
Y aquella luz que admiraba.
No consigo perdonarme,
no fue una mala jugada.
Aposté contra mí mismo
con la baraja marcada,
y dejé caer al suelo
el as que escondía mi manga.
Siete vidas de castigo,
doblando esquinas dobladas,
que siempre intento y consigo,
y no me sirve de nada.
Al final, vuelvo al principio...
Siguen las puertas cerradas.
que me llenaban,
el alma de pena, rota,
pero esperaba...
Quizá un día pasaría
como si nada,
rozándome con su pelo
y en su mirada,
todas las frases que en años
no me dejaban...
Viejas, esquivas, cansadas...
Así estaban las palabras
que luchaban ya sin ganas,
por salir de mi garganta.
Se escaparon solas en una bocanada
y al sonar el eco, frío,
quisieron volver a entrar,
atolondradas...
Por eso elegí el silencio,
a la espera de gritar una cascada.
Volví hacia atrás, hasta entonces
cuando nada me importaba,
salvo su mente y su risa...
Y aquella luz que admiraba.
No consigo perdonarme,
no fue una mala jugada.
Aposté contra mí mismo
con la baraja marcada,
y dejé caer al suelo
el as que escondía mi manga.
Siete vidas de castigo,
doblando esquinas dobladas,
que siempre intento y consigo,
y no me sirve de nada.
Al final, vuelvo al principio...
Siguen las puertas cerradas.
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