jorge luis murillo
Poeta fiel al portal
EL ESPECTRO
Y creí que era un ángel
no descubrí su sombra,
su ensortijado pelo
su caminar alado.
Nada decía su boca
del beso congelado,
del párpado desierto
de la mirada ahogada.
Del hielo de sus manos
del corazón de escarcha,
del granizo azulado
que del cielo caía.
Como un galope lento
de los cuatro corceles,
que irremediablemente
llevaban a la muerte.
Pero me había burlado
con sus orbitas secas,
con sus labios tan yermos
como un campo sin agua.
Como la luz vedada
del oscuro recinto,
a donde van las almas
que en vida naufragaron.