José Segundo Cefal
Poeta que considera el portal su segunda casa
Escribo en un cyber
palpándome los bolsillos vacíos.
El despertador gástrico me avisa que aún no he comido.
El aparato de los orgasmos ha levantado su radar
en busca de agujeros negros y profundos.
Pero como decirle
que lo que han visto mis ojos
solo son fotos
que algún caritativo a colgado en internet.
Al menos mear es gratis,
esperaré a que el radar
tome posición de descanso
y en la espera escribiré una triste poesía.
Después mearé,
saldré del cyber.
Ya se perciben algunas putas sonrisas de las de navidad.
Algunos ya se han colgado bolitas en la comisura de sus labios.
Caminaré un poco. Pediré un cigarro
Y cuando llegue a casa me masturbaré una o dos veces.
Cuando estaba meando en el cyber
me ha venido un pensamiento:
La vida es muy jodida,
pero la muerte tiene que serlo más.
Será el efecto del hambre, la calentura o
de una canción de Mónica Naranjo
que estaba sonando por un altavoz.
palpándome los bolsillos vacíos.
El despertador gástrico me avisa que aún no he comido.
El aparato de los orgasmos ha levantado su radar
en busca de agujeros negros y profundos.
Pero como decirle
que lo que han visto mis ojos
solo son fotos
que algún caritativo a colgado en internet.
Al menos mear es gratis,
esperaré a que el radar
tome posición de descanso
y en la espera escribiré una triste poesía.
Después mearé,
saldré del cyber.
Ya se perciben algunas putas sonrisas de las de navidad.
Algunos ya se han colgado bolitas en la comisura de sus labios.
Caminaré un poco. Pediré un cigarro
Y cuando llegue a casa me masturbaré una o dos veces.
Cuando estaba meando en el cyber
me ha venido un pensamiento:
La vida es muy jodida,
pero la muerte tiene que serlo más.
Será el efecto del hambre, la calentura o
de una canción de Mónica Naranjo
que estaba sonando por un altavoz.
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