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Ey niño me gusta como ud.escribe
hermosoooooooooo
un gusto leer sus sueños
HADITA
El Ricardo romàntico vuelve a hablar y a hacernos alucinar sobre una imagen de fantasía... Saludos poeta y gracias x esa sentencia Lorquiana tan alimenticia. Saludos!
Peazo POETA eres, peazo POETA!!!!
Saludos, mimbres, luna y fragua y BARAKA!!!!
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La muchacha del agua
La muchacha del agua se bañaba en la Luna,
Un desierto de sal, ella ninfa de escarcha.
¡En el mar de su noche, había olas de plata!
La muchacha del agua peinaba sus vientos,
entre notas de besos y eternas miradas.
¡El violín de su pelo amainaba las aguas!
La muchacha del agua tenía de sirena,
el aire perfecto y el don de la gracia.
¡Cultivaba perlas con brillos de nácar!
La muchacha del agua ponía en sus labios,
el faro de un barco perdido y sin alma.
¡Locura y lucero, la luz de las ganas!
La muchacha del agua se enredó en las redes,
de algún marinero que flores dejara.
¡La mar desde entones no encuentra su calma!
Se fue la muchacha y llegó la alborada
Ricardo Martell
me ha encantado mi amigo estar en esa agua , saludos
Colibrí;2195894 dijo:En estas letras aun no te conocía
pero me veo reflejada en ellas
te quiero te doy mi beso rojo
como los que te gustan esperando
que la Luna vuelva a mirarte
para que escribas de nuevo
besitos en tus manos con amor.
Precioso y encantador todo el poema. Me ha dejado maravillada. Encantada de leerte. Un abrazo.
Un poema que de segura se disfrutara mas de una vez.
Que placer leerte.
Abrazos tricolor
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La muchacha del agua
La muchacha del agua se bañaba en la Luna,
Un desierto de sal, ella ninfa de escarcha.
¡En el mar de su noche, había olas de plata!
La muchacha del agua peinaba sus vientos,
entre notas de besos y eternas miradas.
¡El violín de su pelo amainaba las aguas!
La muchacha del agua tenía de sirena,
el aire perfecto y el don de la gracia.
¡Cultivaba perlas con brillos de nácar!
La muchacha del agua ponía en sus labios,
el faro de un barco perdido y sin alma.
¡Locura y lucero, la luz de las ganas!
La muchacha del agua se enredó en las redes,
de algún marinero que flores dejara.
¡La mar desde entones no encuentra su calma!
Se fue la muchacha y llegó la alborada
Ricardo Martell
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