eralda
Poeta que considera el portal su segunda casa
Acaricié tu cuerpo
- torpemente -
entre las sombras
de la imaginación,
y sólo ahí
me eras válido,
en lo real
te marchabas
como todos los demás.
Te escondías
el cariño
y el silencio
y emprendías la carrera
fuera de mis límites,
entonces yo
cerraba mis ojos
y abría
de par en par
la mente
desatándola del engaño.
- torpemente -
entre las sombras
de la imaginación,
y sólo ahí
me eras válido,
en lo real
te marchabas
como todos los demás.
Te escondías
el cariño
y el silencio
y emprendías la carrera
fuera de mis límites,
entonces yo
cerraba mis ojos
y abría
de par en par
la mente
desatándola del engaño.
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