Isabel Miranda de Robles
Poeta que considera el portal su segunda casa
UN MARTES CUALQUIERA
Hoy recorrí la plaza vacía,
esa, en la que Mocedades decía,
nada vendía el vendedor...
Lo buscaba para comprarle
ilusiones y sueños nuevos
para, mi corazón,
llenar con ellos.
Mientras caminaba
un tango de Gardel susurraba:
"...que veinte años no es nada,
que febril la mirada..."
De pronto recorde así, como él,
mi viejo pueblo donde se quedo
mi primer amor
y mi mejor amiga,
y el patio de mi casa
lleno de flores
que mi madre
con tanta devoción regaba.
Alla lejos descansa
en mi habitación de adolescente
Becquer y sus rimas,
Alfonsina yendo hacia su mar
que a mi tanto miedo me inspira...
y tantos poetas más
que tiñeron de melancolía
mi vida...
Creo que hoy sé
de que color era
la noche en que Neruda
escribio su poema veinte,
puede que fuera el mismo
que Favio cita
en su alma en sombras
y Acuna en su Nocturno a Rosario...
Me sente al centro de la plaza
y vi mi alma desnuda,
fuera de mí;
se bañaba con versos
y se vestía con prosas...
lave mis harapos
y al tenderlos al sol
se volvieron rosas...
Hoy es un martes cualquiera;
pero me vestire con ellas,
y volvere a mi casa,
con mi mejor sonrisa puesta.
ISABEL MIRANDA DE ROBLES
Junio 2/09
Hoy recorrí la plaza vacía,
esa, en la que Mocedades decía,
nada vendía el vendedor...
Lo buscaba para comprarle
ilusiones y sueños nuevos
para, mi corazón,
llenar con ellos.
Mientras caminaba
un tango de Gardel susurraba:
"...que veinte años no es nada,
que febril la mirada..."
De pronto recorde así, como él,
mi viejo pueblo donde se quedo
mi primer amor
y mi mejor amiga,
y el patio de mi casa
lleno de flores
que mi madre
con tanta devoción regaba.
Alla lejos descansa
en mi habitación de adolescente
Becquer y sus rimas,
Alfonsina yendo hacia su mar
que a mi tanto miedo me inspira...
y tantos poetas más
que tiñeron de melancolía
mi vida...
Creo que hoy sé
de que color era
la noche en que Neruda
escribio su poema veinte,
puede que fuera el mismo
que Favio cita
en su alma en sombras
y Acuna en su Nocturno a Rosario...
Me sente al centro de la plaza
y vi mi alma desnuda,
fuera de mí;
se bañaba con versos
y se vestía con prosas...
lave mis harapos
y al tenderlos al sol
se volvieron rosas...
Hoy es un martes cualquiera;
pero me vestire con ellas,
y volvere a mi casa,
con mi mejor sonrisa puesta.
ISABEL MIRANDA DE ROBLES
Junio 2/09
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