iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me he ido muy lejos
No quise abandonar este cuerpo, no.
No fue miedo el que me guió.
Solo que me agobiaba mi existencia.
No encontré la puerta de la sobrevivencia.
No sé cómo saltar de la ventana y no morir,
cómo beber ácido sin deshacerme las entrañas.
Tuve tu amor entre tus manos
y con mis besos lo arrullaba.
Era mi dulce y tierna criatura,
que con invisibles cadenas me liberaba.
Era tu amor que fingía estar en mi vida,
dándome gas letal como aire fresco,
y yo que me bebía de tus ojos las mañanas,
las tardes, el alcohol y sus reflejos.
Era tu amor, ¿o no era eso?¿ o lo era todo?.
Es mi obsesión, mezclada con odio,
es mi furia ciega, reprimida
atorada en este flemático pecho.
Me he ido muy lejos
Abandonándome a mi suerte impertérrita.
No he querido dejar a esa pequeña
indefensa lagartija que se llama inocencia,
que sólo reptaba en los ojos
sin conformarse con mi olvido
y mi abandono.
¿Qué culpa tuvieron los pocos inocentes?
Nadie la tuvo, ¿o todos?...¿Quién era?
Era tu amor que me asfixiaba
que me tortura, y me desbarata.
Intensidad neón los alumbra,
mi amor, mi obsesión, mi cabalgata
por el ancho extremo de querer asesinarte,
para beberte y aprisionarte.
No he podido escapar,
me he ido...
Pero arrastro este lastre conmigo.
No quise abandonar este cuerpo, no.
No fue miedo el que me guió.
Solo que me agobiaba mi existencia.
No encontré la puerta de la sobrevivencia.
No sé cómo saltar de la ventana y no morir,
cómo beber ácido sin deshacerme las entrañas.
Tuve tu amor entre tus manos
y con mis besos lo arrullaba.
Era mi dulce y tierna criatura,
que con invisibles cadenas me liberaba.
Era tu amor que fingía estar en mi vida,
dándome gas letal como aire fresco,
y yo que me bebía de tus ojos las mañanas,
las tardes, el alcohol y sus reflejos.
Era tu amor, ¿o no era eso?¿ o lo era todo?.
Es mi obsesión, mezclada con odio,
es mi furia ciega, reprimida
atorada en este flemático pecho.
Me he ido muy lejos
Abandonándome a mi suerte impertérrita.
No he querido dejar a esa pequeña
indefensa lagartija que se llama inocencia,
que sólo reptaba en los ojos
sin conformarse con mi olvido
y mi abandono.
¿Qué culpa tuvieron los pocos inocentes?
Nadie la tuvo, ¿o todos?...¿Quién era?
Era tu amor que me asfixiaba
que me tortura, y me desbarata.
Intensidad neón los alumbra,
mi amor, mi obsesión, mi cabalgata
por el ancho extremo de querer asesinarte,
para beberte y aprisionarte.
No he podido escapar,
me he ido...
Pero arrastro este lastre conmigo.
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