El viento de la verdad

fabián menassa;2205007 dijo:
el viento de la verdad



tú, que vas cayendo
desde el suelo para arriba,
tú, que vas llenando de lágrimas tu boca,
tú, pudiendo llenarla de palabras;
tú, que olvidaste la percha de tu alma
y se te cae al suelo, de grande y de pesada.
no entiendo tus plegarias,
tus inútiles lamentos desesperanzados,
no sé, ¿qué es lo que buscas?
¿robarle a la verdad su sino?
hoy, te busco, amada;
ayer debí perderte.
pregunta por mi nombre,
será otro;
no recuerdo,
ni viajes, ni retornos,
me quedo aquí mismo,
inmóvil
y discrepo de las rocas;
mis brazos esculpen el viento
y si no fuera
por que las hojas de pino
son como agujas,
podría decir que acariciaban mi rostro.
he de decirte, amada, a tu pesar
no fuiste la única caída.
si es irreparable,
la que puntúa, claramente,
será la muerte.
no, no mi amor,
entre tú y yo, los puntos,
son como el vuelo de los pájaros;
ese viaje de eterno retorno
que el poeta,
ama de las golondrinas;
desde hoy, se prohíbe
en nuestro reino
el punto y final,
mencionarlo, tan sólo,
será castigado por los dioses.
pero cariño, todo tiene un fin,
la vida, por ejemplo, el poema.
¡vivamos entonces!,
¡volemos!
¡acerquémonos, alejándonos!

admirable es tu capacidad de adentrarte en el juicioso anhelo
de rescatar el amor desde tu sentir.

Exquisito poema, mi amigo.

Afectos, totales.

Jorge
 
Fabián Menassa;2205007 dijo:
EL VIENTO DE LA VERDAD



Tú, que vas cayendo
desde el suelo para arriba,
tú, que vas llenando de lágrimas tu boca,
tú, pudiendo llenarla de palabras;
tú, que olvidaste la percha de tu alma
y se te cae al suelo, de grande y de pesada.
No entiendo tus plegarias,
tus inútiles lamentos desesperanzados,
no sé, ¿qué es lo que buscas?
¿robarle a la verdad su sino?
Hoy, te busco, amada;
ayer debí perderte.
Pregunta por mi nombre,
será otro;
no recuerdo,
ni viajes, ni retornos,
me quedo aquí mismo,
inmóvil
y discrepo de las rocas;
mis brazos esculpen el viento
y si no fuera
por que las hojas de pino
son como agujas,
podría decir que acariciaban mi rostro.
He de decirte, amada, a tu pesar
no fuiste la única caída.
Si es irreparable,
la que puntúa, claramente,
será la muerte.
No, no mi amor,
entre tú y yo, los puntos,
son como el vuelo de los pájaros;
ese viaje de eterno retorno
que el poeta,
ama de las golondrinas;
desde hoy, se prohíbe
en nuestro reino
el punto y final,
mencionarlo, tan sólo,
será castigado por los dioses.
Pero cariño, todo tiene un fin,
la vida, por ejemplo, el poema.
¡Vivamos entonces!,
¡volemos!
¡acerquémonos, alejándonos!


Ha sido un verdadero placer
recorrer tus versos,
¡ Felicidades ! poeta.Saludos cordiales
 

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