Ilusiones que alimentan este maldito fuego,
Quemando así toda cordura sin nada de piedad;
Sueños añorados que entran en este arriesgado juego,
Para sin más hundirse en el fondo de mi mar.
Mar revuelto que rara vez está en calma,
Pero extenso, bello y siempre en libertad;
Así es el lugar en el que reside mi alma,
Y gracias a él podré acabar siendo eternidad.
Nunca olvidados estos sueños aquí yacerán,
Esperando alguna vez madurar a realidad;
Mas la mayoría saben que jamás resucitarán
Y no por ello morirán en triste soledad.
Alguna vez un barco al fin se atreverá
Por este indomable mar surcar y navegar;
Su capitán sin duda la calma traerá,
Y lo antaño hundido por siempre flotará.