Jack Sparrow
Poeta reconocido
PERRA INFIEL
Tuve por mujer durante dos años,
a una hembra que practicaba la zoofilia
durante el tiempo que estuvimos juntos
pensé que era la mujer perfecta,
fiel,
bella,
sensual,
hasta medio inteligente,
y creí ilusamente que mi compañía
la había hecho olvidar
sus aficiones cóitales,
muchas veces tuve que explicarle,
puesta en cuatro,
que yo era una bestia,
pero no un animal.
Ahora es mi ex mujer,
terminé con ella,
el día que descubrí
que me había sido infiel
Como hace un buen marido,
la cuide durante su corta gestación
y hasta llegué a dudar
sobre mis convicciones anti-matrimoniales,
pero el día del alumbramiento
abrí los ojos:
ella parió un crío con cara de perro.
Ningún examen de ADN era necesario,
es muy distinto un agu de un guau.
Primero tuve rabia,
y la emprendí contra el médico
¿Qué eres tú? - le dije gruñendo -
¡¿Un puto veterinario?!
Luego pensé en matar
al pequeño engendro y a la ZORRA infiel
esta idea estuvo rondando en mi cabeza
aproximadamente treinta minutos,
con breves intervalos
para mirarle el culo a la enfermera,
(qué buena estaba, Dios mío)
hasta que me quedé dormido
Al despertar habían aclarado algo mis ideas,
entendí que ella había sentido hacia mí
una fidelidad canina
que se esfumó al primer llamado serio
de su naturaleza
más calmado
decidí salir por la puerta del hospital
y dejar en el pasado
a esa gallina come huevos
y a su neonato minocan,
ya ni siquiera el egoísmo angustioso
de tener que compartir sus tetas
con el próximo amante
me harían desistir de irme
- total -
yo no tenía responsabilidad alguna
sobre el mutante
¡qué de los pañales y las galletitas de hueso
se encargue el padre!
¿el padre?
había olvidado ese detalle.
Ahora sentía nuevamente la hidrofobia
carcomiendo a cascotazos y bilis mi orgullo
¿Quién había sido el cómplice
de aquella puñalada clavada por mi espalda ?
¿Talvez el Rottweiler de la otra calle?
¿Quizá el Setter irlandés del segundo piso?
¡pamplinas!
ni fiero,
ni marica
ha de haber sido un chusco como yo
no sé,
ahora me causa gracia y poca furia ya
imaginármelos dando vueltas alrededor de mi cama
tratando de despegarse y aullando
como un par de en fin...
Me voy,
saldré por la puerta
y no volveré la vista ni un instante
¡Dios, qué bien está esa enfermera!
se ve tan felina
la llevaré a mi nueva casa
si me sigue moviendo la cola.
Tuve por mujer durante dos años,
a una hembra que practicaba la zoofilia
durante el tiempo que estuvimos juntos
pensé que era la mujer perfecta,
fiel,
bella,
sensual,
hasta medio inteligente,
y creí ilusamente que mi compañía
la había hecho olvidar
sus aficiones cóitales,
muchas veces tuve que explicarle,
puesta en cuatro,
que yo era una bestia,
pero no un animal.
Ahora es mi ex mujer,
terminé con ella,
el día que descubrí
que me había sido infiel
Como hace un buen marido,
la cuide durante su corta gestación
y hasta llegué a dudar
sobre mis convicciones anti-matrimoniales,
pero el día del alumbramiento
abrí los ojos:
ella parió un crío con cara de perro.
Ningún examen de ADN era necesario,
es muy distinto un agu de un guau.
Primero tuve rabia,
y la emprendí contra el médico
¿Qué eres tú? - le dije gruñendo -
¡¿Un puto veterinario?!
Luego pensé en matar
al pequeño engendro y a la ZORRA infiel
esta idea estuvo rondando en mi cabeza
aproximadamente treinta minutos,
con breves intervalos
para mirarle el culo a la enfermera,
(qué buena estaba, Dios mío)
hasta que me quedé dormido
Al despertar habían aclarado algo mis ideas,
entendí que ella había sentido hacia mí
una fidelidad canina
que se esfumó al primer llamado serio
de su naturaleza
más calmado
decidí salir por la puerta del hospital
y dejar en el pasado
a esa gallina come huevos
y a su neonato minocan,
ya ni siquiera el egoísmo angustioso
de tener que compartir sus tetas
con el próximo amante
me harían desistir de irme
- total -
yo no tenía responsabilidad alguna
sobre el mutante
¡qué de los pañales y las galletitas de hueso
se encargue el padre!
¿el padre?
había olvidado ese detalle.
Ahora sentía nuevamente la hidrofobia
carcomiendo a cascotazos y bilis mi orgullo
¿Quién había sido el cómplice
de aquella puñalada clavada por mi espalda ?
¿Talvez el Rottweiler de la otra calle?
¿Quizá el Setter irlandés del segundo piso?
¡pamplinas!
ni fiero,
ni marica
ha de haber sido un chusco como yo
no sé,
ahora me causa gracia y poca furia ya
imaginármelos dando vueltas alrededor de mi cama
tratando de despegarse y aullando
como un par de en fin...
Me voy,
saldré por la puerta
y no volveré la vista ni un instante
¡Dios, qué bien está esa enfermera!
se ve tan felina
la llevaré a mi nueva casa
si me sigue moviendo la cola.
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