iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Recorro mares grises, infinitos
donde trato de ahogar mis ansias de tí.
Y no funciona
Recorro calles llenas de ojos que fosforecen
que alumbran tu nombre
en las paredes preñadas de tí,
pariéndome tristezas
Recorro mi maldita vida con las manos llenas
de palabras indecibles,
de palabras dulces
de palabras repletas de ironía,
con las manos llenas de tu rostro.
Llevo en una mochila las cartas
que te dí cerradas
en los sobres de mis anhelos,
y recorro tantas lagunas mentales
que no recuerdo donde estuve.
Recorro ciudades, parajes imposibles
donde la luz me escupe mis opciones:
ser el indigente que ruegue tu cariño
o el pavimento que lame tus talones.
Recorro enormes circuitos
formados de espirales, o deformaciones
vómito de insospechados orígenes,
donde van a parar mis ilusiones.
Recorro las calles con tu sombra en las manos
viendo, con la mirada seca de tanto voltear al sol
y buscar tu brillo,
a ver si se había grabado en el cielo,
de tanto elevarte con tus cigarros,
y tus líneas que guardabas en los bolsillos.
Y a la vez me recorren
todos los sueños que murieron,
y me preguntan como te llamas
y gracias a Dios, no lo recuerdo.
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