Hortencia
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quema mi piel la llama
huellas alimentadas,
en ramas quebrantadas,
pidiendo me sostengas.
Absorbe mis arterias,
entre gajos,
temblando de frío.
toma mi puño amor mió,
para romper el llanto del miserable,
no para herirlo, sino para que cante erguido.
Gritarán nuestras rocas
un país de razones.
y sin conciencias dormidas,
Están gritando los cielos
toma mi puño te digo:
¡erguidos levantemos nuestra bandera!