iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
No deja de soñarme tu mente,
no deja de llenarme de visiones,
en medio de un desierto,
traspuesta a la brevedad
del momento.
No deja de imaginarme tu mente
con las venas al viento,
con los ojos secos de llorarte,
ajena a tu sabor y tu secreto
No dejas de soñarme, desnuda,
inerte entre la bruma de la muerte.
Ya no me odies más, por favor,
ya no destruyas esta alma
que te ama hasta la médula,
basta de destazar mi anhelos.
No deja de soñarme tu venganza
envuelta en ríos de plasma,
roja de glóbulos siniestros.
No deja tu sed, de beberse
las lágrimas que fulminan mi mirada,
que van llevándose mi pensamiento.
Deja ya he muerto
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